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lunes, 17 de marzo de 2014

PARIENTES "INTITULADOS"

Hay en los hospitales españoles una especie que me han dicho no se da en otros países. Es el pariente intitulado. Ese familiar que monta guardia junto a su enfermo día y noche, que igual cambia un pañal como controla el gotero, que le explica al familiar del vecino recién llegado cómo funcionan las cosas en esa planta, en fin un animal multifuncional.
Puede que el origen de esta especie estuviera en aquellos hospitales iniciales, saturados, faltos de personal, donde toda mano era buena. Puede que continuara por la propia desconfianza  en la eficacia y dedicación del profesional sí titulado, "cómo lo va a cuidar mejor que yo, quita, quita." Es posible también, que llegado el punto se le diera un papel relevante, protagonista casi, a ese intitulado para descargarse de tareas poco agradables, monótonas, en principio sin importancia, que ese pariente entregado estaba dispuesto a realizar. E incluso, acaso, también hubiera un componente moral por parte del familiar, la de sacrificarse por su enfermo, la de darlo todo, acallar su conciencia, cumplir con su deber.
El caso es que es más frecuente de lo que debiera. Los hay incluso que, sabiendo que a su enfermo no le gusta la comida del hospital, sacan sin pudor la fiambrera a la hora de las comidas y suministran comidita casera para que se recupere pronto.
Esta especie, lejos de estar en extinción se encuentra también de forma abundante en forma de vecina sabelotodo, aquella que tiene más información que tu propio médico y te aconseja sobre la medicación que debes o no debes tomar. Es una especie derivada de los antiguos consejos de la abuela pero sin duda más peligrosa, porque ésta ha evolucionado de la manzanilla para el ojo al colirio químico.
Una variante es la de la madre médico-enfermera de toda la vida. No sirve únicamente para un roto y un descosido, también lleva años entrenándose y sabe que el paracetamol  y el ibuprofeno van bien para el dolor, la inflamación y la fiebre, las dosis por edades, todo eso y más cosas, información, que no formación, que ha ido acumulando desde que sus retoños son bebés, tanto por parte del pediatra como del corrillo de madres con el que comparten experiencias.
Eso de meterse en terreno ajeno se ha convertido en un deporte muy practicado. Así, nos encontramos los típicos entrenadores de bar que lo hacen mucho mejor que el profesional que está cobrando millones; ellos lo harían por menos y con óptimos resultados. Los políticos de esquina que tienen soluciones para todo y no como esos que de alguna manera hemos puesto ahí, en el poder, pero que luego son incapaces de presentarse voluntarios para ser el presidente de la escalera, calla, calla, qué responsabilidad o, simplemente, qué pereza.
Hacer lo que los demás hacen mejor que ellos de boquilla es la cosa más fácil del mundo. Son esos mismos que se encienden sí otro se mete a hacer cosas que tocan su terreno. El fontanero que se enfada contigo porque primero has intentado arreglar el grifo y finalmente, cuando has provocado el desastre, lo llamas a él; ese técnico que te mira mal porque intentaste apretar el mismo tornillo que tocó él la última vez que vino y por lo que te cobró cien euros y resulta que ahora no era ese el problema...
Pero digamos que a mí, los que me preocupan de verdad, son los que se meten con las máquinas humanas porque, si se te "muere" un aparato en el intento por un exceso de lubricante, pues tiene sustituto, pero sí a tu enfermo, ese que cuidas con tanto mimo y la mejor intención, le provocas un cólico, una reacción adversa, un agravamiento, se te cae por querer levantarlo o acostarlo por andarte metiendo a médico o a enfermero o a auxiliar, eso ya tiene delito, y de verdad.
Hágannos y háganse un favor, no nos dejen estar en el hospital cuidando nuestros enfermos. Pongan un horarios de visitas, como se hace con los pacientes de observación: un ratito por la mañana, otro a medio día y otro por la noche. El resto del tiempo, el paciente será atendido por el personal correspondiente. Un horario de atención e información médica. Cada uno a lo suyo. Es mejor para el enfermo, para el familiar y para el personal sanitario.

1 comentario:

  1. A mi me gustaría estar acompañada en mis horas malas. Puede que sea egoismo. Te leo, te sigo. Muac!

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