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lunes, 10 de febrero de 2014

Gala de los Goya 2014. Uff!

Y terminó por fin una soporífera y aburrida Gala de los Goya,que eso sí, me he tragado de pe a pa porque tengo la costumbre de al menos informarme de lo que voy a hablar.
Lo de Manel Fuentes no tiene palabras. Sí Ángel Llacer lo ha visto, seguro que llora por él y ya no se siente tan fracasado con Los Chunguitos. Soso hasta la médula, sin gracia ninguna. Horror. Lo mejor, los otros presentadores como Buenafuente y Eva Hache, Corbacho y Antonia Sanjuan poniéndolo a caldo con toda la razón del mundo.
En el apartado de In Memoriam,  han sido muchos los que nos han dejado,  algunos de los cuales no eran muy conocidos por no ser caras visibles. Un honor haberlos tenido en nuestro cine, la verdad. Pero también se han olvidado de algunos y eso es algo imperdonable. Lo de incluir a las dos periodistas, Campoy y Sisquella no lo he acabado de entender. Eran periodistas, y de las buenas, pero no gente de cine.
Respecto a los premios, qué decir. El apartado visual no podía ser para otra que no fueran las Brujas. El trabajo de grandes profesionales se ha notado. La otra gran triunfadora, la gran película de Trueba con seis estatuillas en mi opinión muy merecidas. Gran historia, bien contada, bien actuada. Genial.
El Twitter estaba que se salía. La gente quejándose, cómo no, de todo. Sí no se hacía crítica política y social es que se les nota que están acomodados. Sí cargaban las tintas contra el gobierno y en especial contra el gran ausente Wert, que son unos rojos que en lugar de actores tienen vocación de políticos.
A los Bardem a caldo. A eso me sumo, lo siento pero no puedo con ellos.
Que sí las subvenciones y se quejan, que sí el cine es caro y se quejan, que sí hay gente sin trabajo y hay millones de parados de fuera de la industria.
Aquí hay que tomarse las cosas con calma y tratar de ser objetivos.
Muchos comentarios hacían referencia a lo malo que es el cine español, e incluso alguna gente declaraba que no veían películas españolas. Entonces, ¿qué haces quejándote y opinando sobre ello,  y ya que te pones, hazlo al menos con conocimiento de causa.
Yo me declaro fan de cine español. Me gusta. Creo que hay grandes profesionales y que se hacen grandes películas.  Historias cercanas, próximas, reflejo de lo nuestro.
Algunas de esas personas tan críticas estoy segura que son de los que se comen cualquier bodrio norteamericano típico de las tres T (tetas, tortas y tiros) y se van a su casa tan satisfechos después de haber pagado sus 9€.  Cuestión de gustos, pero no pongas al cine español en la palestra si no te tomas la molestia de verlo.
El deporte preferido español que es el de ponernos a caldo los unos a los otros se hizo más que evidente. Aquí la solidaridad y la empatía en ciertas cuestiones no existe.
Bodrios hacemos, y muchos. Los americanos también. Pero a ellos no se les subvenciona, claro. Esa es una cuestión a parte. En Estados Unidos no funcionan así. Allí funcionan con dinero privado hasta en la sanidad y en educación, cosa que aquí no pensamos consentir, ¿o sí?
Sí aquí no se subvencionara no habría oportunidades para nadie. Tampoco se crean que se dedican grandes partidas. Se supone que el cine es cultura, el teatro, la música, la literatura, el arte.
Recomiendo que se pasen por este enlace y lean sobre esta cuestión:
w.eldiario.es/escolar/grandes-mentiras-cine-espanol_6_183791641.html

Cuando se rueda una película hay cientos de personas trabajando detrás de las cámaras que tienen familia. Son trabajadores como ustedes, peluqueros, carpinteros, electricistas... No se queden sólo con la imagen del actor, del director, del productor,  que en en España tampoco cobran tanto, y se piensen que todo reluce como el oro.
Lo del precio de las entradas forma parte de la industria del cine pero no es culpa de quién hace las películas. Las salas han podido comprobar como se llenan en cuanto bajan los precios. Y yo aún me pregunto por qué no prefieren llenar a mitad de precio a quedarse a medias los fines de semana. Económicamente les compensa, ¡seguro!
Lo del IVA no tiene perdón, ¡claro que ha perjudicado! Pero también es verdad que los empresarios del sector pueden compensar de alguna manera esta nefasta medida con esa rebaja de precios.
Lo de la promoción del cine español es de chirigota. Hay salas que se niegan a proyectar películas españolas por no asumir el riesgo de la falta de público.
Hace unos años, Álex de la Iglesia, uno de los triunfadores de la noche y entonces no sé sí ya director de la Academia, se atrevía a decir que a nuestro cine había que darle un giro. Que tal vez los pases por internet, una concepción nueva, le vendría bien.
Se han montado iniciativas muy interesantes a nivel de barrios y pueblos que no han querido dejar morir sus cines y los han convertido en centros sociales donde también se proyectan películas aunque no sean de estreno o excesivamente taquilleras. 
Desde mi humilde tribuna yo me atrevería a sugerir que hubiese en los cines salas dedicadas sólo a cine español a mitad de precio de las otras. Puede que así la gente entrara, viera y le gustara. Se deshiciera de una vez de esa imagen casposa y setentera y disfrutara de lo que hoy nos ofrece.
De momento, mi felicitación a todos aquellos que han podido trabajar en el sector. Mi ánimo para que muchos lo sigan haciendo. Y mi deseo de que el cine español siga creciendo, haciendo cosas interesantes. 
La autocrítica está bien, pero echarnos una mano está mucho mejor.

3 comentarios:

  1. Ayer casi me quedo sin mano en Twitter.
    Para mí los Bardem son lo peor y la gala un rollo!

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  2. No puedo estar más de acuerdo contigo, Pilar. He oído hasta la saciedad a gente decir que no le gusta el cine español, que ya está bien de "subvencionar Torrente". Pues bien, primero, aunque no sea en absoluto fan de ese tipo de películas, va y resulta que son las más taquilleras que se hacen en este país... ¿No será entonces la subvención más rentable? y segundo, se subvencionará Torrente, pero también "La Gran Familia Española" (película tan estupenda como terrible es su título y la promoción que le han hecho. Todo lo malo de esa película termina ahí, en la imagen que uno pueda concebir antes de verla), se subvencionan Las Brujas de Zugarramurdi, Vivir Es Fácil Con Los Ojos Cerrados, y, aunque no sea exactamente cine, se subvenciona "El Tiempo Entre Costuras" (digo exactamente porque, aunque se haya vendido como serie, está claro que está pensada como cine, solo que el medio que han decidido para ello no es una sala, sino una pequeña pantalla).
    Yo no vi la gala. No pude. Tampoco me hacía demasiada ilusión más allá de cotillear la vestimenta. Pero yo también me declaro fan del cine español. No, del cine español no, del cine. Venga de donde venga. Parte del problema del cine español es que se lo considere un género aparte. No lo es. ¿Qué más me da si una comedia se ha rodado aquí, en EEUU, o en China, si me lo paso bien? ¿Por qué ha de ser diferente un drama que me emocione hecho aquí de un drama que me emocione rodado en Kuala Lumpur? Quizá, para pensar en un cambio de concepción de nuestro cine más profundo, deberíamos dejar de diferenciarlo de otros cines, pero creo que eso es un tema que tratar aparte...

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