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domingo, 18 de agosto de 2013

BADENES



Los badenes son esos tumores malditos que le salen al asfalto y que se van cargando con el uso los amortiguadores de los vehículos.
En mi pueblo casi todas las calles están sembradas de ellos y, como no, la travesía. Pero lo mismo sucede en los pueblos de alrededor, así que concluyo que es un mal extendido.
Los hay variados; están esos cuadraditos blancos que brillan en la oscuridad y que casi ni notas, son los menos; también los hay medianos pero no por eso menos lesivos, esos de goma negra atornillados a la calzada y que, aunque por su aspecto parecen poco dañinos son, si cabe, los más molestos. Estos empiezan a ser ya muy abundantes.
Y los hay también enormes, esos que ocupan el área de los pasos de cebra, rojos y con rayas blancas. Si llegan a la altura de la acera están bien construidos, si la sobrepasan son denunciables. Entre estos últimos hay también variedades; los hay que parecen montañas y que si son abundantes, por ejemplo en una avenida, no hace falta ir al parque de atracciones porque vas subiendo y bajando cada pocos metros. Los hay también que están como recortados, biselados si se me permite utilizar el término para esto. Esos parecen menos molestos: subida, recto, bajada.
Los badenes no sirven únicamente para acabar con los amortiguadores de los coches. Los que sufrimos de la espalda, cualquiera que sea la zona, sentimos en cada badén como una aguja de tejer se clava en nuestras vértebras. Para evitar el dolor una adquiere las más diversas posturas. Si voy conduciendo, me agarro al volante y levanto el culo apoyándome sobre las piernas, así el impacto es menos doloroso. Si voy de copiloto apoyo mis manos contra el asiento y me elevo ligeramente, apoyándome también en mis piernas. Este ejercicio de circo lo hago en todos y cada uno de los badenes que me voy encontrando en el camino, pero sobre todo con los de goma y con los anchos.
Agradezco pues a los ayuntamientos por la puesta ya casi incontrolada de estos bichos por todas partes, se los agradezco en nombre de todos los que padecemos dolor. Los talleres también agradecen su existencia, ellos y los fabricantes de amortiguadores porque eso ha aumentado la reparación y venta. Por supuesto los fabricantes de este virus, cuya industria da de comer a algunas familias, espero que muchas por aquello de a grandes males, grandes remedios.
Pero mi agradecimiento llega también y sobre todo a los malos conductores porque es por ellos principalmente, por los que se ha llegado a la necesidad de poner badenes. La falta de conciencia, la falta de respeto a las señales y normas de tráfico nos han traído hasta aquí. Si fuéramos capaces de respetar los límites de velocidad, los pasos de peatones, no se tendrían que poner badenes, ni multas, ni tantas cosas que, ya que no somos capaces de hacer por nosotros mismos, nos tienen que obligar de alguna manera.
Aún así hay gente que los utiliza de trampolín, personas inconscientes y descerebradas tanto a dos ruedas como a cuatro y que mientras lo hacen parece oírse algo así como ¡Yuju!

miércoles, 11 de abril de 2012

UN EXAMEN “A LO PEDROSA”

No les vendrá de sorpresa lo que le ha pasado al joven piloto de motos Dani Pedrosa. Por si hay algún despistado, les informo que según diversos diarios de tirada provincial y nacional, hace unos días el chaval fue pillado “in fraganti” haciendo un examen para obtener el título de Patrón de Embarcación de Recreo (PER) pero con pinganillo incluido y desde el cual le iban dictando las respuestas. Trampa, trampa. Bueno, eso en realidad se llama estafa, ¿a quién? pues a la Administración, porque el chico pretendía obtener un título sin merecerlo, sin pegar ni chapa, con chuletas de las finas, de las que cuestan una pasta y no como mis alumnos con sus papelitos tan enrollados y con la letra tan pequeña que se dejan los ojos -incautos, se piensan que no lo sé, pero antes de cocinera fui monja-. Un título del que luego haría uso. Y digo yo, si tienes dinero criatura, ¿no sería mejor que contratases un profesional para el barquito y tú nada más te encargaras de tomar el sol en cubierta con tu chica?

Lo que me da un tanto de pena es que este chico ya no va a ser recordado por sus logros como deportista, como campeón del mundo, ni como lo mucho que le queda por conseguir, sino por lo que ha hecho mal y lo ha puesto en las portadas sin ser un premio y ya es pasto de los chistes y chascarrillos de los bares.

Dani Pedrosa acaba de inaugurar una frase para la posteridad: “a lo Pedrosa” : dícese de aquella actividad que se realiza de forma tramposa o ilícita. Y estará a la altura de "despedirse a la francesa”, “hacerse el sueco” y otras parecidas.

Y no, no es que lo diga yo y le ponga mala leche, es que hoy mismo en el titular de una noticia decía que se había detenido a tres individuos en Ibiza por estar haciendo un examen “a lo Pedrosa”. Qué difícil es mantener el honor y qué fácil perderlo.










martes, 29 de junio de 2010

ACCIDENTES Y NORMAS

Noche de San Juan. Castelldefells. Un gran número de personas se dirigen en tren hacia las playas de la localidad para festejar las hogueras de la noche “mágica”. Llegan al destino, bajan del tren. La pasarela está cerrada por obras. El paso subterráneo está muy lleno y la cola va lentamente, demasiado lentamente para aquellos que siempre tienen prisa, prisa por vivir, como si la vida se acabara mañana, como si desperdiciar un minuto fuera no poder recuperarlo jamás. Y en parte es así. Tiempo pasado es tiempo no recuperado, pero la cuestión a la que quiero llegar no es esa.
La mayoría de las víctimas son jóvenes entre 15 y 25 años. Da lo mismo si en su mayoría eran sudamericanos o españoles. Lo que realmente debe llamarnos la atención es como la gente joven está dispuesta a jugarsela por no esperar un minuto, cinco, diez. Diez minutos no valen una vida. Me salto las normas porque no pasa nada. Todo el mundo cruza por aquí y nunca pasa nada. Todo el mundo se salta este stop que no sé para qué lo han puesto si nunca pasa nadie. Todo el mundo se mete en dirección prohibida por esta calle porque si no hay que dar muchas vueltas y voy aquí al lado. Todo el mundo bebe y no pasa nada. Todo el mundo se hace rayas y controla, todo el mundo, todo...
El ser humano es capaz de engañarse a si mismo con la estupidez que sólo los humanos tenemos. Esa racionalidad, esa capacidad que nos lleva a enlazar razón con conciencia, conciencia con responsabilidad, se esfuma con una facilidad pasmosa en ciertas etapas de la vida. Gracias a ese paréntesis de imbecilidad, miles de jóvenes mueren atropellados, alcoholizados, de sobredosis, accidentados...
Este accidente, como tantos otros, que ha provocado estas muertes tan evitables, no solo ha sido un horror para aquellos que han perdido su vida, sino también para sus amigos, para su familia, para el pobre conductor del tren que vió como, inevitabledmente, una bola humana se desmembraba ante sus ojos, para los pasajeros del tren que sufrieron primero el frenazo y luego el sabor amargo del accidente por el cual también fueron marcados y magullados. Fue un horror para los que esperaban el tren, para el revisor, para los policias que tuvieron que hacer el informe, los bomberos, los forenses, los que recogieron los cuerpos y para los simples mortales a los que nos llegó la noticia.
La noche mágica convertida en noche trágica, por no perder un minuto, cinco, diez. Por no respetar las normas, las indicaciones, por no hacer lo que se debe, o sea, por falta de civismo y responsabilidad social.
Espero que el gobierno no indemnice a los muertos, así como tampoco les deseo a sus familiares que RENFE les exija daños y perjuicios, que puede. Y lo espero porque si no ya veo la cola de familiares de accidentados, suicidados, y antiseñales que harán cola ante la oficina oportuna para pedir su premio por haberse saltado las normas.