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sábado, 7 de septiembre de 2013

SEPTIEMBRE NEGRO.


Aunque el titulo de cuesta por excelencia lo tiene el mes de enero, creo que ya es hora que vayamos añadiendo a otros meses este adjetivo. Septiembre es, sin duda, uno de esos meses.
Millones de familias se enfrentan en Septiembre a un desproporcionado tren de gastos difíciles de superar. Los que tenemos hijos hemos de gastar en libros, cuadernos y demás útiles que se han puesto a un precio desorbitado. Aunque en los dos últimos cursos el número de familias que intercambian libros o los adquieren de segunda mano ha aumentado considerablemente, yo me incluyo entre ellas, todavía las editoriales se las apañan para incluir un nuevo ISBN en sus productos que tienen insignificantes novedades respecto a la versión anterior y que nos hacen adquirir nuevos ejemplares inevitablemente.
A ver, todos tenemos que comer. Las editoriales tienen que vender libros, los libreros tienen que vender libros. Tras la venta de un libro hay montones de personas que trabajan, desde los que los redactan, arduo trabajo, hasta los que los maquetan, ilustradores, correctores, traductores…
No estoy en contra de la venta de libros de texto, pero sí de los precios abusivos. En estos tiempos de crisis no es raro pues que la gente se busque otros medios de conseguirlos que en época de bonanza ni sed planteaban. Si las editoriales pusieran sus libros a un precio asequible, puede que mucha gente no se planteara comprarlos de segunda mano.
Otros muchos se enfrentan también a uniformes, que no sólo se llevan en colegios privados o en concertados, ojo, y se recurre a la antigua y sana costumbre de que pase de un hermano, primo, vecino… a otro.
Aún no teniendo uniforme, el chándal que no falte y también la ropa que se tendrán que poner en otoño, que en cuanto le echas mano y luego miras al niño/a comprendes enseguida que aquella prenda casi nueva no le va a caber de ninguna manera. De los zapatos ni hablamos. Y es que los niños tienen el vicio de crecer un montón durante el verano.
Tras las vacaciones, las hayamos disfrutado o no, es también tiempo de los pagos esperados y de los inesperados. Y de repente te encuentras con que es día 6 y a ver cómo llegas a final de mes.
Los que tenemos la suerte de tener un trabajo o una prestación, aún tiramos de ella pero, ¿y las miles de familias que no la tienen?
Septiembre es un mes negro, un mes que, a pesar de su agradable temperatura, de su todavía cálida luz, se vuelve negro y uno cuenta los días para que llegue diciembre y la paga de navidad a ver si remonta. Claro, si se tiene paga o si el gobierno no decide retirarla;  paga que si no andamos con ojo se nos irá en las horribles y costosas navidades hasta llegar al otro mes negro, enero.

Y mientras tanto, algunos ya están pensando como levantar su economía y mostrar de nuevo su poderío montando una guerra injustificada, si no lo dijo reviento. De nuevo soldados a la guerra, civiles muertos, niños huérfanos, mutilaciones… Y nuestro gobierno… bueno, para qué hablar de eso.

martes, 30 de abril de 2013

¡SALVADOS!


No es poco el revuelo que ha montado el programa de este domingo 28 de abril el programa de La sexta Salvados. El tema, el accidente de metro ocurrido en la Línea 1 de Valencia. Supongo que cuando el tema de denuncia afectaba a otras ciudades españolas ha pasado lo mismo en ellas.
He de decir que de los programas de investigación Salvados es de los que más me gusta. Con un aire fresco, Jordi Evolé sabe tocar las teclas y preguntar sobre cosas escabrosas. Pregunta educadamente, pero cuando el entrevistado no tiene argumentos sus esfuerzos son inútiles.
Algunos lo han tachado siempre de sensacionalista y partidista, pero rompo una lanza a su favor en el sentido de que ha tratado temas en los que tanto personas de una ideología como de otra habían actuado lamentablemente y normalmente da opción a replica. Aquí les dejo el enlace: Accidente de metro en Valencia
Retomando el inicio, el accidente del metro de la estación de Jesús que tuvo lugar el 3 de julio de 2006,  dejó un desgraciado número de muertos (41) y de heridos (47). Ya se dijo en su día que un problema de corrosión en los elementos de la caja fue crucial para que ese accidente fuera tan grave. De hecho un informe de la FGV (Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana) de un año antes aconsejaba la renovación de los trenes que ya databan de 1986.
Todo se tapó enseguida. ¿Por qué? Muy claro, el Papa nos visitaba entonces y no había que dejar que ninguna mancha se viera reflejada en su blanco traje.
En el programa algunos de los testigos y familiares de fallecidos hablan de supuestas ofertas de trabajo, dádivas, etc. con las que el responsable de gestionar el tema, Juan Cotino, parecía querer evitar que el asunto llegase a los tribunales.
El lunes, las páginas de Facebook y otras redes sociales estaban llenas de comentarios al respecto y de solidaridad con las víctimas. Miles de personas se mostraban indignados por cómo se había llevado a cabo este caso.
La plataforma de afectados aprovechó para recordar que ellos siguen luchado para ser escuchados, para no caer en el olvido y para que se sepa toda la verdad sobre el accidente.

Mi reflexión ahora se centra en ¿cuánto nos durará esa solidaridad?¿Cuántas personas iremos todos los días 3 de cada mes a la Plaza de la Virgen a las 19h hasta que alguien del gobierno autonómico decida dar la cara?
No tengo bola de cristal, pero puedo decirles que durará muy poco. somos así. Estamos pasando por verdaderos desastres ocasionados por la crisis financieras. Existen miles de plataformas que luchan por una casa o por otra todas ellas capaces de levantar a la gente de su sillón. Hoy no te toca, pero mañana puede ser.

Pero no, salimos a veces, eso sí, los ponemos a caldo en los bares y en internet, pero ¿dónde queda nuestra presencia?
La dejadez no sé si es debido a la comodidad o al convencimiento de que se haga lo que se haga nada va a cambiar. Este inmovilismo no ayuda a nadie y menos a nosotros mismos.
Pedimos, exigimos vivir en una verdadera democracia, pero vivir en democracia exige participar activamente en la vida social y política. Los gobernantes democráticos deben escuchar la voz del pueblo cuando este habla y no solamente en las urnas.
Aquellos a los que votamos para representarnos deben hacerlo en los términos en que les otorgamos nuestros votos y o aprovechar sus escaño para pasearse, ganar un sueldo y salir en la tele.
Estamos en una sociedad enferma de burguesía, de estabilísimo. Y no, no se equivoquen, no estoy llamando a las barricadas, estoy llamando a las conciencias. Hay muchas formas de hacer oír nuestra voz, de hacernos escuchar. No soy de huelgas ni de manifestaciones violentas. Pero algo hay que hacer, ¿no?

jueves, 14 de marzo de 2013

HABEMUS PACO

Ríos de tinta virtual o de verdad corren ya desde que anoche saliera el humo blanco de la chimenea papal. "Habemus Papam" se anunció. Pues ¡hala, otro más!
Enseguida a preparar el currículo del susodicho, a buscar imágenes de archivo, a encontrar conocidos, amigos, defensores, detractores, biografía...
Es espectacular la cantidad de medios que se despliegan para cubrir una noticia de esta índole, la de horas de trabajo. Y tal vez muchos de ustedes dirán "y ¿para qué tanto?""Venga, Papa, venga Papa""¡Grrr! 
Algunos incluso dirán que se le está dando demasiado bombo a la noticia para distraernos de otras cosas más importantes. "¡Claro, como son del PP!"

Yo hace años era del mismo pensar. ¡Qué lo que más me preocupa es mi país, oiga! Peo no, no es así. 
No creo que a estas alturas no se hayan enterado de la globalización. Todos estamos en el mismo barco y a los que no se les ha dejado subir nadan tras él con la esperanza de que arriba se esté mejor que en el agua. 
Cómo sea este Papa nos importa en cuanto que nos influyen su política, sus hechos y sus palabras. La iglesia católica lleva siglos llevando las riendas de Europa y algunos menos en América Latina. Es sin duda la más poderosa de todas. Así que cuando este señor estornude preparémonos para el catarro.
Unos quieren ver en la elección de este jesuita argentino un cierto aire de reformismo, de aproximación al pueblo, por el carácter misionero de la orden.
Otros dicen que en su país ya se mostró contrario al matrimonio homosexual y a la eutanasia. Pero, ¿qué quieren? Qué estamos hablando de la iglesia católica, es como si pidiéramos al alacrán que no pique a la rana. Apertura sería que dejara a discreción del consumidor católico el uso de preservativos, por ejemplo, pero no pidamos peras al olmo. 
Además, ya se los dijo a sus compañeros cardenales: "tal vez Dios os perdone" por haberlo elegido, añado yo.
El tiempo lo dirá, que es el que lo pone todo en su sitio. Y si no, más de lo mismo pero con otra cara. Este por lo menos aún camina por sí y es algo menos viejo que su antecesor aunque menos que el Papa Juan Pablo II cuando fue elegido.

Qué no comprendemos tanta aclamación, tanto fervor. Bueno, bueno, y qué me dicen de las niñas que llevan días esperando al tal Justin  y se atreven a decir que el chaval ilumina sus vidas; esa patada en el culo que tiene el padre que dice que no tiene importancia que pierdan cuatro días de colegio; esa madre madre que dice que si es el sueño de su hija 400 € bien lo valen ¡Jesús! ya que de religión hablamos.
Qué me dicen de las masas que mueven los equipos de fútbol, el fervor que lleva a muchos a hipotecarse para ir a ver a su equipo.
Y que poco, a mi parecer, convocan las manifestaciones para luchar contra los recortes, por defender los derechos. ¡País!

Así que hagan una reflexión, grande o pequeña, a su gusto, y verán como no es para tanto. Los medios nos seguirán bombardeando con la novedad hasta que deje de serla -novedad-. Nos seguiremos tragando la manipulación informativa, pero de nosotros depende el triaje.

Y que hoy mientras esperaba mi turno un hombre que también estaba por allí le ha comentado a la persona que tenía al lado: "que el nuevo Papa se llama Paco" "¿Paco?" le pregunta el otro. "Sí hombre, Francisco."
Pues eso, Paco.

jueves, 13 de septiembre de 2012

EL DÍA QUE SE PARALIZÓ EL PAÍS. 5ª ENTREGA


-¡Uno!¿Qué está pasando?¿Quién es ese hombre y qué quiere decir con todo esa palabrería?
-No lo sé majestad –contestó Uno- sólo sé que esto es muy grave.
-No puedo comunicarme con la reina ni tampoco con el príncipe. Bueno, en realidad con nadie más que con usted.
-A mí me pasa lo mismo.
-Es imposible parar a un país en su totalidad.
-Eso creía yo majestad. Vamos a ponernos a pensar ahora mismo en las medidas que debemos tomar para sofocar esta sublevación.

Uno colgó el teléfono y miró a sus compañeros de partido. Todos asintieron con la cabeza. Era evidente que se debían tomar medidas pero, ¿cómo sofocar aquel movimiento que no era tal? ¿cómo era posible que no hubiera nadie en la calle?¿dónde estaba la policía?¿dónde los militares? Era imposible conseguir esa unidad, siempre habría personas que no estarían de acuerdo con esa postura, sus militantes, por ejemplo.
Sin embargo las calles seguían vacías, los comercios cerrados,  las comunicaciones cortadas y ellos allí sin saber qué hacer.
-¿Se le ocurre alguna idea a alguien?-pregunto Uno.
-Me pregunto que estará pasando en el extranjero-dijo uno de los que allí estaban.
-En este momento me preocupa lo que está pasando aquí-respondió con rotundidad el presidente.
-No es una observación absurda, quiero decir, el compañero se pregunta por la reacción que esto pueda tener en el extranjero. Formamos parte de la Unión Europea, la cual no dejará que pase algo así en nuestro país y somos una de las potencias mundiales. Seguro que Estados Unidos también tiene mucho que decir al respecto-dijo M5.
-¿De verdad te piensas que nos tienen en tanta estima?-preguntó M1 a M5.
-Nos consideren como nos consideren hemos de reconocer que estratégicamente somos importantes así que no creo que se estén de brazos cruzados- atajó Uno.
-Hala, ideas señores que cuanto más tardemos más vulnerables somos.
-Quizá lo mejor es no hacer nada-dijo M2.
-¡Nada!-gritaron varios a coro.
-Sí, la idea de esos locos es inviable, nosotros no estamos en disposición de poder remediar la situación. Así pues, dejemos que la Unión nos rescate-concluyó M2.
-Pero eso es una soberana tontería.
-Pues yo no lo encuentro tan tonto.
-Ni yo.
-Ni yo.
-Y yo tampoco.
-Bueno ¡basta ya de decir memeces! -dijo el presidente. Los problemas de un país los debe solucionar ese país.
-No lo dirás por los rescates económicos que hemos pedido, pues por uno más.
-Pandilla de idiotas, ¡cómo puedes comparar! Y de rescate nada. Aquí hay que coger al toro por los cuernos. A ver, si ese hombre ha podido retransmitir nosotros también. Prepararé un discurso. El pueblo me escuchará.
-Podríamos tirar del rey-dijo M7.
-¿Estás de coña?-dijo una voz- En este momento el rey tiene menos credibilidad que nosotros.
-Voy a retirarme al despacho para escribir mi discurso. Señores ministros, ustedes encárguense de tratar de ponerse en contacto con gobiernos autónomos de nuestro color y con nuestros eurodiputados en Bruselas; que otros vayan a los sindicatos mayoritarios, incluso sería bueno ponerse en contacto con los demás partidos.- ordenó Uno.

Cuando Uno entró en su despacho, se sentó en su sillón de cuero frente a su escritorio de maderas finas. Todo sobre su mesa estaba perfectamente ordenado y los útiles de escritura perfectamente alineados y listos para ser usados. En su vida todo había sido un orden y este caos le soprepasaba pues no sabía realmente por dónde empezar.
Abrió uno de los cajones en busca de folios y entonces vio su móvil especial, el que funcionaba vía satélite. Media sonrisa se dibujó en su cara. ¡Se van a cagar! dijo para sí.

Mientras en la sede de los principales sindicatos se estaba llevando a cabo una reunión urgentísima, la cual se había convocado de boca a boca ante la falta de teléfonos.
-A ver, dijo SA- ¿A quién se le ha ocurrido esta brillante idea?
-¿Crees que es cosa nuestra?- contesto uno de los afiliados.
-Si no es cosa nuestra tiene que ser del sindicato amigo, y si no de los minoritarios, pero no creo que éstos tengan tanto poder de convocatoria.
-No creo que haya sido ninguno de los nuestros, es algo demasiado grande- contestó otro sindicalista.
-Y ¿sabéis algo de los otros?- preguntó SA.
Nadie contestó.
-Muy bien. ¿Alguien ha intentado contactar con alguno de ellos?
-Mi vecino es del sindicato amigo y estaba tan sorprendido como yo esta mañana.
-Esto huele muy mal-dijo pensativo SA.
-¿No habrán sido los del gobierno?
-¿Cómo van a organizar algo así los del gobierno, no ves que es ir en contra suya?- contestó un afiliado al otro.
-Tal vez para echarnos la culpa -alegó otro más.
-¡Eso son tonterías!
-Pues alguien está detrás de esta huelga o lo que sea-dijo SA- y tenemos que averiguar quién o se nos va a ir de madre. Esto huele a revolución social -sentenció.
-El pueblo hace años que no se mueve ni con agua hirviendo.
-Todo tiene un límite compañero y creo que ese día ha llegado -le replicó SA.
-Esperad, están dando un comunicado por radio, internet y televisión –comunicó uno de los asistentes.
-¡Rápido!, encended la tele de la sala de conferencias- ordenó SA.
Todos los sindicalistas se desplazaron hacia la gran sala donde uno de los compañeros ya había encendido la televisión escuchando expectantes el comunicado que, finalmente, les dejó estupefactos.

-¿BR1?- preguntó tímidamente el presidente al otro lado del teléfono.
-¡Uno! ¿Qué está pasando en España? Por aquí todo son suposiciones. Dicen que un fallo en las comunicaciones os ha dejado aislados, pero se sabe que periodistas extranjeros han comunicado a sus países que está pasando algo muy raro.
-¿Periodistas extranjeros?¿cómo se han podido comunicar con el exterior?
-La mayoría de los periodistas llevan teléfonos satélites.
-¡Dios! No había pensado en eso.
-¿Qué está pasando Uno? Me preguntan y debería poder dar una respuesta.
-Si te lo digo no me creerás, parece que el pueblo se ha levantado exigiendo la dimisión de todos los políticos de cualquier color, los sindicatos e incluso del rey –dijo Uno.
-Dices bien, no me lo creo.
-¡BR1!¿Crees que estoy bromeando? Yo te llamo para ver qué se está diciendo por Bruselas y calcular el impacto de nuestra situación.
-No si al final vamos a tener suerte. Por aquí se sabe del problema pero el único comentario ha sido ¡ellos tenían que ser! supongo que eso va en consonancia con la imagen que damos como país- sentenció BR1.
-Esto es el final –se lamentó Uno.
-Tienes que hacer algo y tiene que ser ya Uno.
-Lo sé- dijo Uno colgando el teléfono.

El presidente llegó a la conclusión de que no tenía más remedio que hablar con Europa, pero antes de hacerlo con la Comisión Europea, quiso hacerlo con la OTAN.
Marcó el número de presidencia. Pidió a la secretaria que le pasaran urgentemente con el presidente del organismo. Este se puso enseguida al aparato.
-¡Mr. Uno! Supongo que esperaba su llamada.
-¿En serio?-pregunto Uno pero al momento se arrepintió.
-Bien, ¿me va a dar usted una explicación?- preguntó OT1.
-Le voy a contar lo único que sé.
-Adelante.
-Esta mañana las ciudades aparecieron desiertas, todos los comercios cerrados, ni un coche circulaba por las calles, ni autobuses, ni taxis, tampoco el metro. Nadie acudió a sus trabajos, o lo hicieron muy pocos encontrándose con las puertas cerradas de empresas, oficinas e incluso edificios oficiales. No puedo hacerme con el Alto Mando, el rey no sabe nada, los de los sindicatos no han dado señales de vida y hemos recibido un comunicado de parte del “pueblo” diciendo que piden la dimisión inmediata de todos los políticos, la constitución de una Asamblea y “empezar de nuevo”-acabó Uno encontrando sus palabras tan patéticas como tristes.
-Y usted quiere que me crea todo eso, claro. Que me crea que un país entero se ha puesto de acuerdo para paralizarse y echar al ejecutivo de su sitio. Que no se trata de un alzamiento militar sino de una supuesta revolución social, ¿es así?- dijo en tono burlesco OT1.
-Así es-concluyó Uno.
-Mr. Uno –dijo OT1 –aún tratándose de ustedes y de su tendencia a las bromas tan famosa, quiero pensar que me está tomando el pelo. No es posible que algo así pase en un país europeo. ¡Qué digo! Tampoco creo que Estados Unidos lo permitiera en Sudamérica. La situación que usted me describe es de total caos, en realidad es como si la anarquía se hubiera apoderado de ustedes; no funcionan los medios de comunicación, el ejército no da muestras de su existencia, no hay policía y el gobierno no gobierna a nadie, ni siquiera su parlamento funcional. Señor Uno, voy a finalizar esta conversación haciendo como que no se ha producido nunca. Haga el favor de coger las riendas de su país y llámeme cuando lo tenga todo controlado. Por cierto, ¿ha hablado usted con los empresarios?¿Con la banca? Buenos días, Mr. Uno.

Uno se dejó caer hacia atrás en su sillón. No, no había hablado con los pilares del país, el sector económico. No se le había pasado por la cabeza. Las palabras de OT1 le habían dolido, claramente le había llamado impotente, ineficaz, idiota, y sí, se sentía todas esas cosas y más. Pero estaba desconcertado. Cuando hay huelgas, intentos de golpe de estado, revueltas, etc, el gobiernos siempre cuenta con las fuerzas de seguridad que son las encargadas de sofocar estas cosas. Cuando el golpe de estado, los militares que no estaban de acuerdo y el propio rey lograron dominar la situación. ¡Dios! Estamos en el s. XXI. A ningún presidente europeo podía pasarle esto y menos a él. Se dispuso a llamar a uno de los banqueros más influyentes, sabía cierto que contaba con un buen teléfono satélite.

lunes, 10 de septiembre de 2012

EL DÍA QUE SE PARALIZÓ EL PAÍS. 3



Cogió el mando y apuntó hacia la televisión gigante que había en la sala. Todos los presentes guardaron silencio. Un hombre con un traje azul y al que no habían visto nunca ninguno de los que allí había estaba hablando por todos los canales a la vez.
Uno de los diputados encendió la radio de su móvil, la misma voz.
-“Este es un comunicado dirigido a todos los miembros del gobierno, tanto de la nación como de las Comunidades Autónomas y Municipios, así como a los sindicatos mayoritarios y a la Casa Real. “
Así que en los municipios y Comunidades también ha ocurrido y ni siquiera lo saben los sindicatos, pensó el presidente.
-“Como habrán podido comprobar, nadie que no pertenezca a los órganos de gobierno ha acudido a su puesto de trabajo. Ni militares, ni policías, ni médicos, ni bomberos, por abreviar, ningún funcionario ni de carrera ni interino, ni personal laboral, ni obreros, ni campesinos, ni transportistas, ni vendedores… El país se ha paralizado. Tal vez por una vez se pregunten qué ha podido suceder para que el pueblo en masa haya decidido participar en este parón. Tal vez quieran creer que es un golpe de estado, que es una huelga general, pero saben que no es así ya que en una huelga los sindicatos son los primeros tras la pancarta, los policías en custodiarla y los militares y guardias civiles a lo que se les mande.
No se trata pues de nada de eso. Permítanme que les explique cómo hemos llegado hasta aquí.”
-¡Esto es intolerable!-exclamó una voz en la sala a la que todos callaron de inmediato.
-“Será mejor que se sienten, no pretendo hacer un discurso largo, pero si explicativo y contundente y creo que ustedes no están en condiciones de no querer escucharme.”

Tomaron asiento todos los que alcanzaron asiento mientras otros salieron de la sala en busca de sillas.

-“Yo no soy nadie, es decir, mi cara y mi voz son prestadas para lanzar este comunicado entre un sorteo, así pues, no soy cabecilla de nada. Quiero decirles que el pueblo ya no se siente representado por sus políticos ni por sus sindicatos, que opina que este sistema en el que vivimos está caduco siendo un claro ejemplo el punto muerto en el que se encuentra la justicia, una economía hundida a causa de la mala gestión y un pueblo que padece las consecuencias de todos los platos rotos. Nuestra intención –siguió diciendo la voz- es exigir a todo dirigente que dimita, ya no creemos en que ninguno sea capaz de arreglar nada ni de gobernar sin intereses particulares. Queremos que se vayan todos los políticos, queremos limpiar todos los órganos de gobierno y volver a empezar partiendo de una Asamblea Constituyente y que tras muchos años sea el pueblo quién decida lo que debe hacerse.
-Pero ¿de qué está hablando ese loco?- expresó uno de los ministros.
-Lo que piden es imposible, ¡no se puede partir de cero!- grito otro.

-“Supongo que en estos momentos se están revolviendo en sus asientos o lanzando algunos improperios; supongo que nos creen unos locos que queremos la anarquía, pero nada de eso está en nuestro pensamiento. Pensamos que es algo tan simple como cuando empiezas una redacción y cuando vas por la mitad te das cuentas de que no estás poniendo nada interesante, o que tiene faltas de ortografía, o que te has salido del tema…
Es algo tan simple como volver a empezar. Para ello será necesario acordar una nueva Constitución, teniendo en cuenta los errores que se cometieron con la anterior, un nuevo sistema legislativo y judicial y, como no, un nuevo orden político. Ha llegado el momento.”

El hombre tras la pantalla hizo una pequeña pausa. Los presentes en la sala se miraban unos a otros incrédulos; alguno incluso lanzó una risita sarcástica y se oyeron varios “¡pringaos!”.

-“Queremos que sepan que los que han provocado la llegada hasta este punto son ustedes mismos. Se les confió nuestra representación pero han traicionado los principios por los que fueron votados en múltiples ocasiones, no únicamente los miembros del gobierno, sino también los de otros partidos, los sindicatos que se llamaban a sí mismos representantes de los trabajadores… Todos aquellos que fueron elegidos deben ahora asumir el coste de su ambición, de sus errores y sobre todo, de olvidar quiénes eran y en nombre quién están donde están. Así pues, todos deben dimitir porque desde este momento el pueblo prescinde de sus servicios.”

La señal se cortó tanto en la radio como en la televisión. Volvieron a dejar de funcionar los móviles. Sólo los teléfonos de la sala de reuniones. Uno de ellos volvió a sonar.