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martes, 12 de agosto de 2014

ADIÓS ROBIN

Solo se me ocurre que alguien llegue a la decisión del suicidio porque ya no puede con su vida. Esta le pesa, se ha convertido en algo absurdo y sin sentido y, lo peor, no tiene ganas ni fuerzas para cambiarla. Esa rendición ante la dificultad, esa búsqueda de la paz eterna ha conducido a muchos hombres y mujeres a adelantar su muerte. Muchos lo llaman la vía fácil, otros cobardía. Yo no me atrevo a juzgarles ni aponer calificativos, pero no, no creo que sea nada fácil.
Robin Williams nos ha dejado. Ha sido otra de las victimas de las drogas y el alcohol en un tiempo y últimamente de la cocaína; otro número en la larga lista de personas que lo tienen todo pero están tan vacías que necesitan estimulantes adicionales a un atardecer, a un campo abierto, al olor de la mañana, a la sonrisa de un niño, a la mano de un amigo… Amigos, amigos que si están ahí y son de verdad se han dado cuenta de tu problema y han intentado salvarte montones de veces. Amigos que tiran la toalla cansados de querer tu vida más que tú mismo. Amigos que lloraran mañana en tu entierro.

Robin Williams, como otros actores y artistas nos deja además de su recuerdo sus obras, sus películas. Para mí siempre será el niño atrapado en el tablero de Jumanji, el maravilloso profesor de El club de los poetas muertos o el de William Hunting, el robot que quiso ser humano, el médico de Despertares, Peter Pan… Será él y todos sus personajes. Lo podremos ver una y mil veces. Pero no deja de ser triste que alguien que nos ha hecho sonreír tantas veces, fuera tan desgraciado en su vida personal como para quitarse de en medio. Descansa en paz oh capitán, mi capitán.

sábado, 18 de enero de 2014

GAMONAL

Protestas como la del barrio de Gamonal en Burgos han provocado un hervidero de comentarios, noticias varias y opiniones casi un unánimes. Los medios se han ocupado de darle todo el bombo que la situación merece. El pueblo se levanta contra el abuso de obras, quizá innecesarias, de cobros de comisiones ciertamente reprochables, ilegales e indeseables. Hasta aquí todo bien.
Como siembre, grupos de radicales tanto en Burgos como en otras ciudades españolas que apoyaron la protesta, se hicieron con la calle y empañaron las manifestaciones legítimas con su violencia extrema y detestable, rompiendo, quemando y demostrando su furia de una forma brutal e indeseable.
Cuando estos grupos queman contenedores, papeleras y otro mobiliario urbano nos están robando nuestros impuestos, esos que pagamos para tener esos servicios que ahora hay que reponer gracias a sus acciones. Cuando rompen escaparates o coches, están jorobando de buena manera negocios y posesiones particulares de, a lo mejor, familias que no van a poder reparar los destrozos, bien porque su seguro no cubre esos hechos, o  bien tiene una franquicia que en ese momento no pueden cubrir.
A parte de esas actitudes por siempre reprochables, me pregunto por qué la gente no se lanza tan rotundamente a la calle ante los desmanes políticos, los recortes que están afectando tan duramente a sanidad, educación, servicios sociales; por que no son también multitudinarias y rotundas las protestas ante el atraso de cincuenta años que están provocando algunas leyes aprobadas recientemente.
Estoy convencida de que los medios de comunicación social pueden elevar a la categoría de necesarias esas protestas con su apoyo y cobertura como ha pasado con este caso burgalés.
Sí había gente en las protestas que no sabía ni porqué protestaban los de Burgos, hasta dónde llegaba el alcance de su enfado...
Eso tampoco demuestra mucho sentido común. Alguien lanza un todos a la calle y un montón de gente aborregada y sin pensar ni calibrar el asunto se deja llevar. ¡Yo también voy! Y ¡hala!
Olé por haber conseguido la paralización de obras y con ello la comisión ilegítima de su alcalde. Ahora queremos su dimisión y que sea acusado y llevado ante un tribunal que cuánto menos lo inhabilite. Aunque eso cueste al horario municipal 500.000€ en concepto de incumplimiento de contrato.
Pero en este país hay que salir más, hay que exigir más, pero no de forma violenta ni sin ton ni son. Aunque parece que si nos lo pensamos muchos no hay quién nos mueva del sillón.



viernes, 10 de mayo de 2013

SOBRE NOTICIAS VARIAS


Es lo malo de escuchar las noticias en la radio por la mañana, encuentras miles de cosas sobre las que quieres hablar, discutir, indignarte e incluso algunas veces alegrarte.
Ya hacía tiempo que no las escuchaba a las ocho de la mañana en el coche, buena costumbre que me entretenía  de camino al trabajo.
Cuando llegue a casa me pregunté sobre cuál de todas esas cosas que había escuchado me apetecía escribir pero no me decido por ninguna.
Algo que me ha puesto triste es la muerte de Alfredo Landa. Yo era muy pequeña para haber conocido el “landismo” pero he visto muchas películas de este pequeño gran actor. Y es que últimamente se nos están yendo muchos, claro, ya mayores, pero son actores que llenaron muchas tardes de sábados cuando no habían cadenas privadas de televisión y que luego destacaron sobre todo en teatro, qué buenos eran, y en películas de gran calidad en una etapa más madura. Mi homenaje pues para Alfredo Landa. Su obra y su recuerdo, quedan.

Una noticia que me ha llamado la atención es que el gobierno afirma que la economía sumergida ha bajado no sé qué tanto por cien. Pues miren, sí que me sorprende, porque en España eso de la economía sumergida es una seña de identidad y ahora que hay tanta gente parada ni te cuento. Los que pueden van haciendo chapucillas, mujeres y hombres limpiando patios, estudiantes a saco dando clases de repaso, ahora de cara al verano alquilando el pisito de la playa, que por mucha mano que quieran meter siempre nos las ingeniamos para sacar unas perras de aquí y de allá. Haciéndole la competencia a los extranjeros ilegales que estamos.


Ya que he dicho los de las clases de repaso continuaré con la Huelga general de la Educación Pública. También es ya un habitual el baile de cifras sobre los seguimientos de este tipo de actividades. Los sindicatos dicen, los asociaciones dicen, los periódicos dicen, el gobierno dice… El caso es que tuvo su seguimiento y eso quiere decir algo. Lo que fueron lamentables fueron, por una parte, como siempre los grupos de radicales que tienen que venir a destrozarlo todo y a dejar una imagen lamentable; por otra, lamentable también las declaraciones de algunas personas sobre el por qué hacían huelga: que si era una ley franquista, que si imponían la religión, porque estoy en contra… ¡Pero bueno! Hay mucho más en esa ley que por cierto tendría que haber sido aprobada hoy en el Consejo de Ministros. Yo me manifiesto contraria a ella porque a pesar de que es verdad que se necesita un cambio que nos saque de los puestos de cola de los países europeos, la de Wert no es la solución, ni de lejos, ¡vamos! Pero esto da para más, lo dejo para otro día.
Y además, está lo del tema de los recortes que, aunque es competencia de las comunidades autónomas, están ahí: la falta de dinero para pagar luz o calefacción, la falta de contrato del profesorado interino para las sustituciones, el aumento de la ratio de alumnos por clase, la desaparición de ciertas asignaturas… Motivos, como dice Sabina, nos sobran.

Nada me sorprende la retirada de la imputación de la Infanta Cristina, el juez se ha quedado solo. En fin, para qué le iban a preguntar si la chica es tonta.
Y su señor esposo, esa sí que es buena. Los de Catar dicen que allí no lo necesitan y que no se moleste en ir. ¡Ay, qué alegría! Fíjate ¡qué majos!

Y que lo dejo, que no lo voy a hacer más largo por hoy pero material, tengo para mucho más.

jueves, 4 de abril de 2013

DE LA IMPUTACIÓN Y OTRAS ACEPCIONES

Ardían ayer las redes sociales ante la noticia de que el juez había imputado a la infanta Cristina en el Caso Nóos por indicios suficientes de su participación o al menos su consciencia de los hechos de los que ha sido acusado su marido.

La mayoría de la gente sentimos un gustirrinín en nuestro interior y por unos minutos, puede que horas, sentimos que aún había justicia en este país. ¡Ilusos!

El pueblo está en el circo, donde lo han colocado, y los mandatarios  están echando carnaza para entretenernos a ver si así protestamos menos y sentimos menos grandes nuestras miserias. 
El caso, tan explotado por los medios que  ya no tienen imágenes inéditas que mostrar, estaba en pleno centro de la pista y todo el mundo gritaba: ¡sangre!¡sangre!
El juez al que se le atribuyen los arrestos necesarios para imputar a la realeza es el mismo de antes de ayer, de la semana pasada, cuando el pueblo apelaba a la lógica y no daba por bueno el argumento del yernísimo que prefería  afirmar que su mujer es "tontita" a que asumiera su parte, y ella, la tontita, que prefería ser llamada así a asumir su responsabilidad de saber y consentir. No coló su papel de víctima que gastaba el dinero fácilmente cargándolo a las cuentas del instituto. No cuela tampoco que ahora el rey sí sabía pero no consentía. 
Palabras, meras palabras. Mentiras, reales mentiras.

Pero aunque creímos que se había dado un paso de gigante, los comentaristas de las tertulias nocturnas nos pusieron las cosas en su sitio.

"Estar imputado en un proceso penal, como es ahora el caso de la infanta Cristina, supone, como mínimo, que la persona está implicada de algún modo en el caso, ya sea por presunta autora de un delito o por tener, sencillamente, relación con el caso y poder aportar algo a desentramar los hechos. Pero no implica, por tanto, ni culpabilidad ni autoría de antemano.
Una vez imputada, lo normal es que el juez instructor tome declaración a la infanta y, valorando todas las circunstancias del caso, podrá decretar el sobreseimiento (firme o provisional) o transformar las diligencias previas en un juicio.
En definitiva, al imputado en un proceso penal se le atribuye en principio la realización o participación en unos hechos sancionables penalmente, pero no se le considera todavía autor de ningún delito: habrá que esperar al desarrollo del juicio para probar su inocencia o culpabilidad." elEconomista 03/04/2013
Sin embargo, el profesor Luís Roca especialista en Derecho Penal nos aclara: Una persona es acusada únicamente en el momento en que se haya determinado el objeto de la acusación y esto tiene lugar cuando el fiscal o la acusación particular solicitan la apertura del juicio oral me-diante el llamado escrito de acusación en el procedimiento abreviado (art. 781 LECr) o el llamado escrito de calificación en el procedimiento común (art. 650 LECr).
[...] aunque en términos coloquiales se suelen utilizar como términos sinónimos acusado e imputado, se debe ser consciente de la fase en la que nos encontramos y de las connotaciones que implican, a saber: una persona imputada o procesada es una persona que está siendo investigada, y una persona acusada es una persona que ya ha sido investigada y que va a ser o está siendo juzgada. Y, por supuesto, nunca debe uno olvidarse de que, hasta que se dicte sentencia, dicha persona, por mucho que haya sido imputada o acusada, sigue siendo inocente (art. 24.2 de la Constitución española).

De momento, ¿qué tenemos? Una infanta imputada. ¿Hasta dónde se tirará del hilo? No se hagan ilusiones. Se nos ha repartido pan en el circo, pero ya saben el refrán "pan para hoy y hambre para mañana".

lunes, 4 de marzo de 2013

ADIÓS, PEPE.

Bien se sabe que la gente tiende a alabar a los muertos, recordar lo buenos que eran, amables, simpáticos o cariñosos, trabajadores, amigos... Y qué pocas veces se dice en vida al padre, a la madre, a los hijos, a los amigos. 
El español, al que tanto le gusta hablar, es poco dado a los elogios y mucho a las críticas, a las miradas, a los señalamientos.
Últimamente estamos observando, no sin horror, como esas críticas pasan a ser episodios violentos tanto de palabra como físicos. Pienso ahora en aquel joven árbitro al que le reventaron el bazo porque al agresor no le gustó como pitó el partido. 
Somos muy dados a criticar y para ser completos también somos de los que soportan muy mal las críticas. ¡Qué vamos a hacer! ¿Puede acaso cambiarse el carácter de un pueblo?
Me encantaría decir que sí. que no sólo se puede sino que se debe. Aprender a cambiar todo aquello que no nos hace mejores, que nos mancha, que hace daño. ¿Acaso eso no debe formar parte de la educación?
Pero no quiero empezar otra vez con eso de la pérdida de valores. Yo venía aquí a hablar de Pepe Sancho. 
¡Se nos ha ido uno de los grandes! Pues sí, estoy de acuerdo. Llevamos una temporada que no paran de fallecer grandes actores y actrices del cine español. Algunos de ellos por edad, otros por enfermedades como el cáncer que no mira cuántos años tienes. Pepe Sancho era joven para morir, aún podía dar mucho. 
Se me están muriendo iconos de mi infancia, de mi juventud, y da pena. A Pepe lo recuerdo, cómo no, en su papel de El estudiante, junto a Sancho Gracia, que también se nos ha ido y Álvaro de Luna, que espero dure mucho aún. Y al igual que hay que hubo que decir que Sancho Gracia había hecho muchos más papeles aparte del de Curro Jiménez, también hay que recordar que Pepe Sancho fue muchos más que El estudiante. 
A mi lo que me encantaba era verlo en teatro. Ahí lo veía crecer, se sentía toda la fuerza de la interpretación. ¡Grande Pepe! En Valencia teníamos la suerte de verlo con frecuencia porque trabajaba también para Teatres de la Generalitat, de manera que hizo varias obras y a precios muy asequibles.
De su vida privada siempre se recuerda su escandalosa relación con María Jiménez, sus tira y afloja, sus idas y venidas. Se le recuerda también por ir muy bien acompañado y por tomarse alguna copa de más.
Dicen también que tenía mucho genio y que le gustaba soltar verdades, a veces de forma brusca, lo que le valió algunos problemas. 
Era como actor muy perfeccionista y exigente consigo mismo, y los jóvenes que trabajaron con él dicen haber aprendido mucho.
Por eso hoy quería decirle adiós a Pepe. Decirle que siento su muerte. Que admiro su entereza ante la enfermedad.
Creo que aunque aún era joven, vivió intensamente y sobre todo, pudo dedicarse a aquello que más le gustaba, ser actor, y lo hizo muy bien.
¡Salud!

jueves, 13 de septiembre de 2012

EL DÍA QUE SE PARALIZÓ EL PAÍS. 5ª ENTREGA


-¡Uno!¿Qué está pasando?¿Quién es ese hombre y qué quiere decir con todo esa palabrería?
-No lo sé majestad –contestó Uno- sólo sé que esto es muy grave.
-No puedo comunicarme con la reina ni tampoco con el príncipe. Bueno, en realidad con nadie más que con usted.
-A mí me pasa lo mismo.
-Es imposible parar a un país en su totalidad.
-Eso creía yo majestad. Vamos a ponernos a pensar ahora mismo en las medidas que debemos tomar para sofocar esta sublevación.

Uno colgó el teléfono y miró a sus compañeros de partido. Todos asintieron con la cabeza. Era evidente que se debían tomar medidas pero, ¿cómo sofocar aquel movimiento que no era tal? ¿cómo era posible que no hubiera nadie en la calle?¿dónde estaba la policía?¿dónde los militares? Era imposible conseguir esa unidad, siempre habría personas que no estarían de acuerdo con esa postura, sus militantes, por ejemplo.
Sin embargo las calles seguían vacías, los comercios cerrados,  las comunicaciones cortadas y ellos allí sin saber qué hacer.
-¿Se le ocurre alguna idea a alguien?-pregunto Uno.
-Me pregunto que estará pasando en el extranjero-dijo uno de los que allí estaban.
-En este momento me preocupa lo que está pasando aquí-respondió con rotundidad el presidente.
-No es una observación absurda, quiero decir, el compañero se pregunta por la reacción que esto pueda tener en el extranjero. Formamos parte de la Unión Europea, la cual no dejará que pase algo así en nuestro país y somos una de las potencias mundiales. Seguro que Estados Unidos también tiene mucho que decir al respecto-dijo M5.
-¿De verdad te piensas que nos tienen en tanta estima?-preguntó M1 a M5.
-Nos consideren como nos consideren hemos de reconocer que estratégicamente somos importantes así que no creo que se estén de brazos cruzados- atajó Uno.
-Hala, ideas señores que cuanto más tardemos más vulnerables somos.
-Quizá lo mejor es no hacer nada-dijo M2.
-¡Nada!-gritaron varios a coro.
-Sí, la idea de esos locos es inviable, nosotros no estamos en disposición de poder remediar la situación. Así pues, dejemos que la Unión nos rescate-concluyó M2.
-Pero eso es una soberana tontería.
-Pues yo no lo encuentro tan tonto.
-Ni yo.
-Ni yo.
-Y yo tampoco.
-Bueno ¡basta ya de decir memeces! -dijo el presidente. Los problemas de un país los debe solucionar ese país.
-No lo dirás por los rescates económicos que hemos pedido, pues por uno más.
-Pandilla de idiotas, ¡cómo puedes comparar! Y de rescate nada. Aquí hay que coger al toro por los cuernos. A ver, si ese hombre ha podido retransmitir nosotros también. Prepararé un discurso. El pueblo me escuchará.
-Podríamos tirar del rey-dijo M7.
-¿Estás de coña?-dijo una voz- En este momento el rey tiene menos credibilidad que nosotros.
-Voy a retirarme al despacho para escribir mi discurso. Señores ministros, ustedes encárguense de tratar de ponerse en contacto con gobiernos autónomos de nuestro color y con nuestros eurodiputados en Bruselas; que otros vayan a los sindicatos mayoritarios, incluso sería bueno ponerse en contacto con los demás partidos.- ordenó Uno.

Cuando Uno entró en su despacho, se sentó en su sillón de cuero frente a su escritorio de maderas finas. Todo sobre su mesa estaba perfectamente ordenado y los útiles de escritura perfectamente alineados y listos para ser usados. En su vida todo había sido un orden y este caos le soprepasaba pues no sabía realmente por dónde empezar.
Abrió uno de los cajones en busca de folios y entonces vio su móvil especial, el que funcionaba vía satélite. Media sonrisa se dibujó en su cara. ¡Se van a cagar! dijo para sí.

Mientras en la sede de los principales sindicatos se estaba llevando a cabo una reunión urgentísima, la cual se había convocado de boca a boca ante la falta de teléfonos.
-A ver, dijo SA- ¿A quién se le ha ocurrido esta brillante idea?
-¿Crees que es cosa nuestra?- contesto uno de los afiliados.
-Si no es cosa nuestra tiene que ser del sindicato amigo, y si no de los minoritarios, pero no creo que éstos tengan tanto poder de convocatoria.
-No creo que haya sido ninguno de los nuestros, es algo demasiado grande- contestó otro sindicalista.
-Y ¿sabéis algo de los otros?- preguntó SA.
Nadie contestó.
-Muy bien. ¿Alguien ha intentado contactar con alguno de ellos?
-Mi vecino es del sindicato amigo y estaba tan sorprendido como yo esta mañana.
-Esto huele muy mal-dijo pensativo SA.
-¿No habrán sido los del gobierno?
-¿Cómo van a organizar algo así los del gobierno, no ves que es ir en contra suya?- contestó un afiliado al otro.
-Tal vez para echarnos la culpa -alegó otro más.
-¡Eso son tonterías!
-Pues alguien está detrás de esta huelga o lo que sea-dijo SA- y tenemos que averiguar quién o se nos va a ir de madre. Esto huele a revolución social -sentenció.
-El pueblo hace años que no se mueve ni con agua hirviendo.
-Todo tiene un límite compañero y creo que ese día ha llegado -le replicó SA.
-Esperad, están dando un comunicado por radio, internet y televisión –comunicó uno de los asistentes.
-¡Rápido!, encended la tele de la sala de conferencias- ordenó SA.
Todos los sindicalistas se desplazaron hacia la gran sala donde uno de los compañeros ya había encendido la televisión escuchando expectantes el comunicado que, finalmente, les dejó estupefactos.

-¿BR1?- preguntó tímidamente el presidente al otro lado del teléfono.
-¡Uno! ¿Qué está pasando en España? Por aquí todo son suposiciones. Dicen que un fallo en las comunicaciones os ha dejado aislados, pero se sabe que periodistas extranjeros han comunicado a sus países que está pasando algo muy raro.
-¿Periodistas extranjeros?¿cómo se han podido comunicar con el exterior?
-La mayoría de los periodistas llevan teléfonos satélites.
-¡Dios! No había pensado en eso.
-¿Qué está pasando Uno? Me preguntan y debería poder dar una respuesta.
-Si te lo digo no me creerás, parece que el pueblo se ha levantado exigiendo la dimisión de todos los políticos de cualquier color, los sindicatos e incluso del rey –dijo Uno.
-Dices bien, no me lo creo.
-¡BR1!¿Crees que estoy bromeando? Yo te llamo para ver qué se está diciendo por Bruselas y calcular el impacto de nuestra situación.
-No si al final vamos a tener suerte. Por aquí se sabe del problema pero el único comentario ha sido ¡ellos tenían que ser! supongo que eso va en consonancia con la imagen que damos como país- sentenció BR1.
-Esto es el final –se lamentó Uno.
-Tienes que hacer algo y tiene que ser ya Uno.
-Lo sé- dijo Uno colgando el teléfono.

El presidente llegó a la conclusión de que no tenía más remedio que hablar con Europa, pero antes de hacerlo con la Comisión Europea, quiso hacerlo con la OTAN.
Marcó el número de presidencia. Pidió a la secretaria que le pasaran urgentemente con el presidente del organismo. Este se puso enseguida al aparato.
-¡Mr. Uno! Supongo que esperaba su llamada.
-¿En serio?-pregunto Uno pero al momento se arrepintió.
-Bien, ¿me va a dar usted una explicación?- preguntó OT1.
-Le voy a contar lo único que sé.
-Adelante.
-Esta mañana las ciudades aparecieron desiertas, todos los comercios cerrados, ni un coche circulaba por las calles, ni autobuses, ni taxis, tampoco el metro. Nadie acudió a sus trabajos, o lo hicieron muy pocos encontrándose con las puertas cerradas de empresas, oficinas e incluso edificios oficiales. No puedo hacerme con el Alto Mando, el rey no sabe nada, los de los sindicatos no han dado señales de vida y hemos recibido un comunicado de parte del “pueblo” diciendo que piden la dimisión inmediata de todos los políticos, la constitución de una Asamblea y “empezar de nuevo”-acabó Uno encontrando sus palabras tan patéticas como tristes.
-Y usted quiere que me crea todo eso, claro. Que me crea que un país entero se ha puesto de acuerdo para paralizarse y echar al ejecutivo de su sitio. Que no se trata de un alzamiento militar sino de una supuesta revolución social, ¿es así?- dijo en tono burlesco OT1.
-Así es-concluyó Uno.
-Mr. Uno –dijo OT1 –aún tratándose de ustedes y de su tendencia a las bromas tan famosa, quiero pensar que me está tomando el pelo. No es posible que algo así pase en un país europeo. ¡Qué digo! Tampoco creo que Estados Unidos lo permitiera en Sudamérica. La situación que usted me describe es de total caos, en realidad es como si la anarquía se hubiera apoderado de ustedes; no funcionan los medios de comunicación, el ejército no da muestras de su existencia, no hay policía y el gobierno no gobierna a nadie, ni siquiera su parlamento funcional. Señor Uno, voy a finalizar esta conversación haciendo como que no se ha producido nunca. Haga el favor de coger las riendas de su país y llámeme cuando lo tenga todo controlado. Por cierto, ¿ha hablado usted con los empresarios?¿Con la banca? Buenos días, Mr. Uno.

Uno se dejó caer hacia atrás en su sillón. No, no había hablado con los pilares del país, el sector económico. No se le había pasado por la cabeza. Las palabras de OT1 le habían dolido, claramente le había llamado impotente, ineficaz, idiota, y sí, se sentía todas esas cosas y más. Pero estaba desconcertado. Cuando hay huelgas, intentos de golpe de estado, revueltas, etc, el gobiernos siempre cuenta con las fuerzas de seguridad que son las encargadas de sofocar estas cosas. Cuando el golpe de estado, los militares que no estaban de acuerdo y el propio rey lograron dominar la situación. ¡Dios! Estamos en el s. XXI. A ningún presidente europeo podía pasarle esto y menos a él. Se dispuso a llamar a uno de los banqueros más influyentes, sabía cierto que contaba con un buen teléfono satélite.