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miércoles, 12 de junio de 2013

NENE BEBE, PAPA PAGA

Nos sorprendió el día 6 de junio con la noticia de que el gobierno se planteaba multar a los padres cuyos hijos menores beben en exceso y acaban en las salas de urgencias de ambulatorios y hospitales. Una noticia así tiene que levantar polémica necesariamente.
Enseguida se levantaron en armas los detractores. ¿Qué los padres tenemos que pagar qué?¿Por qué? A lo que algunos contestaron: porque su hijo es menor y usted no está ejerciendo su custodia debidamente. Oiga, reclama el padre enfadado, que yo no soy responsable de todo lo que haga mi hijo fuera de mi casa. 
Ah, craso error. Según la ley 13/2006 del 27 de diciembre:

Artículo 62. 
1. La crianza y educación de los hijos comprende para quienes ejercen la autoridad familiar los siguientes deberes y derechos:
  1. Tenerlos en su compañía. El hijo no puede abandonar el domicilio familiar o el de la persona o institución a que haya sido confiado, ni ser retirado de él por otras personas.
  2. Proveer a su sustento, habitación, vestido y asistencia médica, de acuerdo con sus posibilidades.
  3. Educarlos y procurarles una formación integral. Corresponde a los padres decidir sobre la educación religiosa de los hijos menores de catorce años.
  4. Corregirles de forma proporcionada, razonable y moderada, con pleno respeto a su dignidad y sin imponerles nunca sanciones humillantes, ni que atenten contra sus derechos.

    Y en Abogados on line nos aclaran:

    Los padres son responsables de las acciones y omisiones de sus hijos hasta los 18 años. Esto no significa que vayan a la cárcel, pero sí responderán civilmente, es decir con dinero, de las destructivas travesuras de sus vástagos. La Ley establece que la responsabilidad plena por nuestros actos comienza con la mayoría de edad.
    El artículo 19 del Código Penal (CP) establece la mayoría de edad penal a los 18 años y determina que la responsabilidad de los menores sea regulada en una Ley diferente que en este caso es la 5/2000, Ley Orgánica de Responsabilidad Penal del Menor, más conocida como Ley del Menor. Esta disposición normativa afecta, no a todos los menores, sino aquellos que se encuentren entre los 14 y los 17 años. Además de las medidas que se aplican a los infractores que no se pueden considerar como penas, esta Ley establece un mecanismo de exigencia de responsabilidad civil a los efectos de indemnizar a las víctimas de los ilícitos cometidos ellos.

    ¿Les ha quedado claro?
    Sí, somos responsables ante la ley de aquello que hagan nuestros hijos siendo menores y que perjudique a otro, véase destrozos, pintadas, "marranadas"... Y no pagamos con cárcel pero si con indemnizaciones. 
    Nuestros hijos son responsabilidad nuestra. 
    Algo que me gustó mucho de algunas personas que opinaron sobre el tema fue que se mostraran en desacuerdo con la figura del "padre/madre-colega". ¡Qué error!
    No somos colegas ni amigos, somos padres. Como padres podemos tener confianza mutua, fomentarla, pero hay un limite que implica la imposición de normas, la educación en valores. 
    No me parece normal que un niño/a de 14  años ande borracho un viernes a las 3 de la mañana. Pero, lamentablemente, para muchos sí lo es. Ven con "normalidad" que sus hijos beban hasta rayar el coma, que fumen porros porque "no hace daño" que vuelva a las 6 de la mañana por sistema. 
    La juventud está para vivirla, sí, pero en el sentido disfrutar, no para echarla a perder. Nosotros ponemos los horarios, nosotros educamos y decimos que eso está bien o mal. Tomamos medidas cuando notamos que algo no va bien. Les advertimos de las malas compañías...

    Lo de pagar multas porque los hijos se emborrachen en exceso, pues ¡qué les voy a decir! Por una parte pienso que hay personas que sólo así son capaces de hacerse responsables, cuando les tocan el bolsillo. Por otra pienso que no, que deberían ser los menores los que "pagaran" por tener malos hábitos sirviendo a la comunidad: recogiendo el resultado de botellones, por ejemplo.
    Volvamos a la sensatez. Lo que nuestros hijos hagan nos importa, nos atañe. No podemos dejarlos a su aire por el hecho de que tengan 14, 15, 16 o 17 años. Una "bufa" la hemos pillado todos más tarde o más temprano. Convertir sus borracheras en algo habitual los fines de semana, el consumo de drogas y la combinación con un vehículo es muy serio. 
    Se multa a los establecimientos que venden alcohol a menores, pero siempre hay un mayor que está dispuesto a hacerlo. Conozco padres que lo compran porque dicen que así saben lo que beben sus hijos. Eso es incitarlo al consumo, no tiene otro nombre. 
    Nuestros hijos son nuestros; qué no se nos olvide.

jueves, 4 de abril de 2013

DE LA IMPUTACIÓN Y OTRAS ACEPCIONES

Ardían ayer las redes sociales ante la noticia de que el juez había imputado a la infanta Cristina en el Caso Nóos por indicios suficientes de su participación o al menos su consciencia de los hechos de los que ha sido acusado su marido.

La mayoría de la gente sentimos un gustirrinín en nuestro interior y por unos minutos, puede que horas, sentimos que aún había justicia en este país. ¡Ilusos!

El pueblo está en el circo, donde lo han colocado, y los mandatarios  están echando carnaza para entretenernos a ver si así protestamos menos y sentimos menos grandes nuestras miserias. 
El caso, tan explotado por los medios que  ya no tienen imágenes inéditas que mostrar, estaba en pleno centro de la pista y todo el mundo gritaba: ¡sangre!¡sangre!
El juez al que se le atribuyen los arrestos necesarios para imputar a la realeza es el mismo de antes de ayer, de la semana pasada, cuando el pueblo apelaba a la lógica y no daba por bueno el argumento del yernísimo que prefería  afirmar que su mujer es "tontita" a que asumiera su parte, y ella, la tontita, que prefería ser llamada así a asumir su responsabilidad de saber y consentir. No coló su papel de víctima que gastaba el dinero fácilmente cargándolo a las cuentas del instituto. No cuela tampoco que ahora el rey sí sabía pero no consentía. 
Palabras, meras palabras. Mentiras, reales mentiras.

Pero aunque creímos que se había dado un paso de gigante, los comentaristas de las tertulias nocturnas nos pusieron las cosas en su sitio.

"Estar imputado en un proceso penal, como es ahora el caso de la infanta Cristina, supone, como mínimo, que la persona está implicada de algún modo en el caso, ya sea por presunta autora de un delito o por tener, sencillamente, relación con el caso y poder aportar algo a desentramar los hechos. Pero no implica, por tanto, ni culpabilidad ni autoría de antemano.
Una vez imputada, lo normal es que el juez instructor tome declaración a la infanta y, valorando todas las circunstancias del caso, podrá decretar el sobreseimiento (firme o provisional) o transformar las diligencias previas en un juicio.
En definitiva, al imputado en un proceso penal se le atribuye en principio la realización o participación en unos hechos sancionables penalmente, pero no se le considera todavía autor de ningún delito: habrá que esperar al desarrollo del juicio para probar su inocencia o culpabilidad." elEconomista 03/04/2013
Sin embargo, el profesor Luís Roca especialista en Derecho Penal nos aclara: Una persona es acusada únicamente en el momento en que se haya determinado el objeto de la acusación y esto tiene lugar cuando el fiscal o la acusación particular solicitan la apertura del juicio oral me-diante el llamado escrito de acusación en el procedimiento abreviado (art. 781 LECr) o el llamado escrito de calificación en el procedimiento común (art. 650 LECr).
[...] aunque en términos coloquiales se suelen utilizar como términos sinónimos acusado e imputado, se debe ser consciente de la fase en la que nos encontramos y de las connotaciones que implican, a saber: una persona imputada o procesada es una persona que está siendo investigada, y una persona acusada es una persona que ya ha sido investigada y que va a ser o está siendo juzgada. Y, por supuesto, nunca debe uno olvidarse de que, hasta que se dicte sentencia, dicha persona, por mucho que haya sido imputada o acusada, sigue siendo inocente (art. 24.2 de la Constitución española).

De momento, ¿qué tenemos? Una infanta imputada. ¿Hasta dónde se tirará del hilo? No se hagan ilusiones. Se nos ha repartido pan en el circo, pero ya saben el refrán "pan para hoy y hambre para mañana".

miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL DÍA QUE SE PARALIZÓ EL PAÍS. 1

-1-

El presidente se levantó muy temprano, como siempre había hecho en su vida. Ya no recordaba ningún día en que se hubiera levantado más tarde de las siete. Apenas hizo ruido para no despertar a su esposa y se dirigió al baño para ducharse. Tras ello, entró en el vestidor y eligió uno de sus trajes grises. Bajó a desayunar, lo mismo de siempre y se preparó para salir.
Ese día le esperaba, también como siempre, una agenda muy apretada. Reuniones, conferencias telefónicas, firmas… Se puede decir que le gustaba esa vida, que le llenaba de orgullo haber llegado a la presidencia de su país y los sacrificios que ello conllevaba no eran nada con el grado de satisfacción personal que le producía.
Se puso la radio, le gustaba enterarse de las noticias antes de salir de casa y aún le quedaban unos minutos. Parece que había perdido la sintonía. Seguramente alguno de sus hijos había trasteado el aparato. Intentó buscar la emisora, pero nada más que ruido salía de aquel aparato. ¿Serán las pilas?
Probó entonces con la televisión, pero tampoco funcionada, nada en ningún canal, tan sólo el símbolo de la cadena sobre el silencio más absoluto. Esto sí que no era normal.
Salió al patio en busca de su coche esperando que su chófer estuviera esperándolo en la puerta como todas las mañanas. El coche estaba, pero el chófer no. Miró a su alrededor en busca de sus escoltas pero tampoco vio a nadie. Esto ya se estaba pareciendo a un mal sueño. Llegó a pellizcarse la cara para saber si estaba despierto o dormido. Entonces, echó mano de su teléfono móvil y llamó a “2”.
-¿Diga?- contestó tras tres tonos de llamada.
-¡Dos, por fin hay alguien ahí, me está pasando una cosa…
-No me digas nada, todo el  mundo ha desaparecido.
-Bueno, no todo el mundo, mis hijos y mi mujer sí están, pero mi chófer, los escoltas, la radio, la tele…
-A mí me ha pasado lo mismo. Mi marido y yo ya sospechábamos de nuestra cordura. Ahora mismo iba a llamar a “3”.
-Por malo que sea lo que pasa, por lo menos no soy el único y si funcionan los teléfonos, también habrá otras cosas que funcionen. ¿Nos reunimos en la sede?
- Yo creo que será mejor que nos reunamos en tu casa dada las circunstancias. Mientras llamaré a los demás y a algún contacto a ver qué pasa-dijo Dos.
-Bien, pues aquí os espero. No tardéis mucho que esta situación me está poniendo muy nervioso.
-Enseguida estoy allí.

Tras colgar, el presidente entró en casa y volvió a intentarlo con la televisión y la radio. Nada. Se sorprendió entonces de que tampoco habían aparecido por allí ni la cocinera, ni la criada, ni el jardinero… todas las mañanas los veía pululando por casa pero hoy no estaban allí. ¡Qué clase de sueño o broma macabra era ésta!
No sabía si despertar a su mujer y a sus hijos, todavía no era la hora de levantarse para ir a colegio.
Al cabo de diez minutos interminables Dos llegó a su casa conduciendo ella misma su coche.
-Veo que tampoco tienes ni coche ni escolta- dijo Uno abriéndole caballerosamente la puerta a Dos.
-Nada respondió ella, ni tampoco chacha ni niñera. Mi marido se ha quedado con los niños. He llamado a Tres y le he dicho que lo vaya pasando para que nos reunamos todos aquí. Lo más abrumador ha sido que no hay nadie por la calle. Todo está cerrado, hasta los bares; no hay coches particulares, ni autobuses, ni taxis, nada.
-¡Pero cómo es posible!¡Qué clase de broma es esta!- exclamó el presidente.
-Presidente, no creo que se trate de ninguna broma. Esto es una realidad. El país está parado.
-¡Pero eso es imposible!¡No se puede paralizar todo en un país! Nada me han dicho los sindicatos de una huelga y además habría servicios mínimos.
-Tres me ha dicho que esta noche se le había puesto el niño con fiebre y había llamado a su pediatra. El hombre al parecer no se encontraba muy bien, así que a través de su mujer le ha preguntado por los síntomas, ha hecho que la propia madre lo auscultase bajo sus indicaciones y le ha recetado un jarabe. Cuando su marido ha salido para buscar la farmacia de guardia, no ha encontrado ninguna abierta, pero había una indicación para un cajero farmacéutico en el cual uno mismo escogía el medicamento de una listas, tecleaba el código numérico, introducía el dinero y salía el medicamento como en una máquina de tabaco. Si el medicamento requería receta, había que pasar por el lector el código de barras, menos mal que para el jarabe no lo necesitaba.
-¡No me lo puedo creer!-dijo el presidente.
-Pues créetelo que es verdad- respondió Dos.
-Entonces, esto es más grabe de lo que creía.
-¿Ha llegado ya tu secretaria?
-¡Ostras no!¿Pero qué demonios está pasando aquí, no hay nadie, no funciona nada?¡Esto no puede estar pasando!

jueves, 28 de junio de 2012

CIRCO SIN PAN


No lo voy a negar, me siento triste. Tengo la sensación de estar en un país que se hunde literalmente en el barro. Es, como si no tuviera país, como si me hubiera quedado huerfana.
Hemos llegado a un punto en que los políticos no son de confianza y por lo tanto no nos representan. Aparecen por ahí algunas voces acusadoras queriendo devolver la fe pero como que no acaba uno de fiarse mucho. Hasta ahora se ha hecho buena la frase de “sólo hay dos clases de políticos: los que están arriba robando y los que están esperando a llegar para hacerlo”.
No creemos en la justicia, aunque como diría Sócrates, la justicia no es la que actúa mal, sino aquellos que la interpretan o la imparten inadecuadamente. Dejemos pues a la justicia en paz y digamos que no confiamos en el sistema judicial. Aunque se logre condenar a los desfalcadores, el delito de desfalco es muy inferior en pena al de robo, luego las leyes están mal formuladas, hay que cambiarlas para hacer que aquellos que más daño hacen (en cantidad y/o calidad) paguen más. Porque esa es otra. Nuestro sistema penitencario está encarado a la reinserción y no al castigo (ilusos). ¿Todavía seguimos pensando en que la reinserción es posible? Cuando a una persona se la encarcela, por ejemplo por un delito de drogas, se encuentra que en la cárcel hay también drogas, mafias que la controlan, contacta con gente conocida o nueva que luego le promete un trabajito de dinero fácil y cuando sale su realidad sigue siendo la misma. Para conseguir la reinserción es necesaria la reconversión de la persona y este es un proceso que debe contar con la aprobación y deseo del individuo, con una formación adecuada y con un cambio de entorno cuando salga.
No nos fiamos nadie, ni de nuestros jefes, ni de nuestros compañeros, ni de nuestros vecinos... porque el jefe un día te dice muy bien y al otro te tiene que despedir para ahorrarse costes, los compañeros porque se juegan su trabajo como tú y mejor que te echen a ti que a ellos y después lo siento mucho pero si te he visto no me acuerdo (cómo me acuerdo de Bretch, no me muevo hasta que no me toca a mí, el sentido de la solidaridad en el dedo meñique del pie), los vecinos porque siempre te están jodiendo con algo, aunque he de apuntar que yo por lo menos tengo un par de vecinos muy buenos.
Los amigos son los que se quedan contigo cuando no tienes nada que ofrecer. Tengo mucha suerte porque tengo muy buenos amigos, pero ¿cuántos pueden decir lo mismo?
El sistema educativo está hecho una pena. Los alumnos cada vez peor preparados. La explicación no está en que los profesores también están menos preparados, no, hay profesores muy bien preparados y además con vocación. En el fracaso se juntan muchas cosas como el hecho de que los niños lleguen mal educados a los centros en sus costumbres básicas (respeto por el adulto, por favor, gracias, permiso...), que muchos padres no puedan estar con ellos lo que necesitan porque están ocupados y dejen en manos de monitores de actividades extraescolares, canguros, abuelos... un tiempo precioso que no vuelve atrás. Una influencia hipernegativa de los medios audiovisuales y nuevas tecnologías donde se les transmite un modelo de persona triunfadora muy alejado de lo que debería ser, la masificación en las aulas, lo que hace que no se puedan atender las necesidades educativas correctamente. Pero no se preocupen, con los recortes nuestros hijos estarán más hacinados, los maestros sobrecargados, las academias desbordadas y eso si los padres tienen trabajo para pagarlas.
De la sanidad, no sé si hablar, porque aunque en mi opinión es dónde se han cometido más abusos, son miles los usuarios y los profesionales que sí hacen su labor eficazmente y de manera responsable. Si ahora que la gente tiene menos trabajo o gana menos, tiene que empezar a pagar por la sanidad esto será un cataclismo ya que suelen ser los ancianos los que más lo necesitan y viven de una pensión, o los enfermos crónicos en cuyas familias siempre hay un padre o una madre que dejan su trabajo para poder atender al enfermo. Además como decía un periodista el otro día, el copago ya existe, yo pago un porcentaje sobre el valor del medicamento y pago a través de mi nómina un porcentaje a la seguridad social para tener esos servicios. No es algo nuevo. Si además pago mis impuestos, ¿qué es lo que no funciona? Pues que no todos lo hacen ni lo han hecho.
Estos días me he estado fijando en los balcones de las casas. Al contrario que hace dos años cuando el mundial de Sudáfrica, ya no había tantas banderas españolas colgadas. Falta de afición. No creo. Más bien mucho de desengaño, de descreencia, de desilusión. ¿Por la selección? No, no es tanto por eso. Por el país. Y ahí duele.
Así que anoche, acepte “circo” como animal de compañía, saqué las papas y la cerveza, critiqué a del Bosque como buena española, dirigí el partido, maldije a los portugueses, especialmente a Ronaldo, y cuando ganamos lo puse en el facebook y en el twitter y acabé colgando la bandera del balcón (además es la única ocasión en que se puede colgar o decir ¡viva España! Porque si no hay partido y lo dices es que eres facha). Me pase 3 horas sin pensar en la hipoteca, en el trabajo, en el futuro de misa hijas, en las facturas...como intenta vendernos el hipócrita anuncio de Coca-Cola, aunque hoy haya vuelto a la realidad y siga andando apátrida y huérfana por la casa.

viernes, 20 de enero de 2012

SOPA DE MEGAUPLOAD

Ríos de letras corrieron ayer en Facebook cuando nos enteramos que habían cerrado Megaupload. Por lo menos aquí en España era la página más utilizada para descargas ya que era también el enlace más presente en seriesyonkis. Videos que explicaban en qué consiste la ley SOPA, lamentaciones varias, insultos, llamadas a la movilización...
Yo lo usaba, para que voy a mentir, y con frecuencia. Pagaba una cuota trimestral por poder acceder sin límite -da mucho coraje que cuando estás a punto de terminar de ver algo se acabe el tiempo- a las series o las películas que no había podido ver. No me considero por ello una pirata, una ladrona o una criminal. Yo no ganaba dinero con ello, al revés, pagaba por ese servicio, por el placer de ver una serie sin anuncios, una película en mi casa, tranquilamente. No me he dedicado a hacer copias masivas y vendérselas a los colegas, vecinos o cualquier postor. Así que me han fastidiado. 
Hay otras páginas, sí, pero me temo que tarde o temprano también acabarán cerrándose. Esto va en serio.
Ahora que ni en la telévisión de pago puedes ver algo sin anuncios, esta era la mejor opción.
Lo que más rabia me da con todo esto es que se nos acusa a los usuarios de hundir a los artistas. Una serie, una película requiere una gran inversión. Muchas familias dependen de esa industria. De acuerdo, pero aquí los que están protestando y exigiendo leyes son los productores, los que ganan la pasta. Las películas son costosas no sólo por la inversión en efectos especiales, vestuario, etc,  sino por los sueldazos de las estrellas, y me refiero claro a los actores de Hollywood, que supongo que no están dispuesto a bajarse el sueldo para que el ir al cine resulte más asequible, ¿verdad?
Este tipo de descargas hace que los negocios de los productores mermen porque la gente se ahorra comprarse un pack de su serie favorita o el dvd de una película. 
Yo sigo yendo al cine porque es diferente, muy diferente ver una película en el cine que en la tele de tu casa. ¿Tendrían que denunciar también a los fabricantes de televisiones por hacerlas en imagen no sé qué y 3D y sonido envolvente o los proyectores para que cada vez tu salón se parezca más a una sala de cine?
Creo que lo que deberían de hacer los de la industria del cine, la televisiva o la musical es adaptarse a los nuevos tiempos. Utilizar internet bien, con todas sus posibilidades. Usarla como un medio para difundir. 
Hay muchísimas películas españolas que ahí tendrían el tirón que no logran en taquilla, películas que vale la pena ver. Hay músicos que conseguirían llegar a mucha gente e interesar. Hay que sacarle partido al medio no crear medidas que lleven a la limitación de contenidos compartidos. 
Hay que ir a por los que hacen negocios sucios con ello, pero no con el que los usa "sanamente". 
Fíjense si no en los ebooks. Yo me creía que eran otras cosa, algo físico, una tarjeta en una cajita que tu comprabas y después ponías en tu lector. ¡Pero no, es una descarga! le reconozco sus ventajas, pero de momento me quedo con el papel, me llena más. Además, que no se crean que los han puesto baratos, que hay ebboks de 15 y 16€ (relación descarga-libro lo encuentro exagerado).
En fin, que se han hecho una SOPA con el MEGAUPLOAD, que la gente utilizará otras páginas mientras las haya y que otras aplicaciones que se pueden ver afectadas por esta nueva escabechina son páginas como youtube en las que la gente cuelga cosas propias y las comparte, hay trozos de documentales que resultan muy ilustrativos  y educativos. 
A ver si no se les va la mano.

martes, 29 de junio de 2010

ACCIDENTES Y NORMAS

Noche de San Juan. Castelldefells. Un gran número de personas se dirigen en tren hacia las playas de la localidad para festejar las hogueras de la noche “mágica”. Llegan al destino, bajan del tren. La pasarela está cerrada por obras. El paso subterráneo está muy lleno y la cola va lentamente, demasiado lentamente para aquellos que siempre tienen prisa, prisa por vivir, como si la vida se acabara mañana, como si desperdiciar un minuto fuera no poder recuperarlo jamás. Y en parte es así. Tiempo pasado es tiempo no recuperado, pero la cuestión a la que quiero llegar no es esa.
La mayoría de las víctimas son jóvenes entre 15 y 25 años. Da lo mismo si en su mayoría eran sudamericanos o españoles. Lo que realmente debe llamarnos la atención es como la gente joven está dispuesta a jugarsela por no esperar un minuto, cinco, diez. Diez minutos no valen una vida. Me salto las normas porque no pasa nada. Todo el mundo cruza por aquí y nunca pasa nada. Todo el mundo se salta este stop que no sé para qué lo han puesto si nunca pasa nadie. Todo el mundo se mete en dirección prohibida por esta calle porque si no hay que dar muchas vueltas y voy aquí al lado. Todo el mundo bebe y no pasa nada. Todo el mundo se hace rayas y controla, todo el mundo, todo...
El ser humano es capaz de engañarse a si mismo con la estupidez que sólo los humanos tenemos. Esa racionalidad, esa capacidad que nos lleva a enlazar razón con conciencia, conciencia con responsabilidad, se esfuma con una facilidad pasmosa en ciertas etapas de la vida. Gracias a ese paréntesis de imbecilidad, miles de jóvenes mueren atropellados, alcoholizados, de sobredosis, accidentados...
Este accidente, como tantos otros, que ha provocado estas muertes tan evitables, no solo ha sido un horror para aquellos que han perdido su vida, sino también para sus amigos, para su familia, para el pobre conductor del tren que vió como, inevitabledmente, una bola humana se desmembraba ante sus ojos, para los pasajeros del tren que sufrieron primero el frenazo y luego el sabor amargo del accidente por el cual también fueron marcados y magullados. Fue un horror para los que esperaban el tren, para el revisor, para los policias que tuvieron que hacer el informe, los bomberos, los forenses, los que recogieron los cuerpos y para los simples mortales a los que nos llegó la noticia.
La noche mágica convertida en noche trágica, por no perder un minuto, cinco, diez. Por no respetar las normas, las indicaciones, por no hacer lo que se debe, o sea, por falta de civismo y responsabilidad social.
Espero que el gobierno no indemnice a los muertos, así como tampoco les deseo a sus familiares que RENFE les exija daños y perjuicios, que puede. Y lo espero porque si no ya veo la cola de familiares de accidentados, suicidados, y antiseñales que harán cola ante la oficina oportuna para pedir su premio por haberse saltado las normas.