Mostrando entradas con la etiqueta monarquía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta monarquía. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de abril de 2013

DE LA IMPUTACIÓN Y OTRAS ACEPCIONES

Ardían ayer las redes sociales ante la noticia de que el juez había imputado a la infanta Cristina en el Caso Nóos por indicios suficientes de su participación o al menos su consciencia de los hechos de los que ha sido acusado su marido.

La mayoría de la gente sentimos un gustirrinín en nuestro interior y por unos minutos, puede que horas, sentimos que aún había justicia en este país. ¡Ilusos!

El pueblo está en el circo, donde lo han colocado, y los mandatarios  están echando carnaza para entretenernos a ver si así protestamos menos y sentimos menos grandes nuestras miserias. 
El caso, tan explotado por los medios que  ya no tienen imágenes inéditas que mostrar, estaba en pleno centro de la pista y todo el mundo gritaba: ¡sangre!¡sangre!
El juez al que se le atribuyen los arrestos necesarios para imputar a la realeza es el mismo de antes de ayer, de la semana pasada, cuando el pueblo apelaba a la lógica y no daba por bueno el argumento del yernísimo que prefería  afirmar que su mujer es "tontita" a que asumiera su parte, y ella, la tontita, que prefería ser llamada así a asumir su responsabilidad de saber y consentir. No coló su papel de víctima que gastaba el dinero fácilmente cargándolo a las cuentas del instituto. No cuela tampoco que ahora el rey sí sabía pero no consentía. 
Palabras, meras palabras. Mentiras, reales mentiras.

Pero aunque creímos que se había dado un paso de gigante, los comentaristas de las tertulias nocturnas nos pusieron las cosas en su sitio.

"Estar imputado en un proceso penal, como es ahora el caso de la infanta Cristina, supone, como mínimo, que la persona está implicada de algún modo en el caso, ya sea por presunta autora de un delito o por tener, sencillamente, relación con el caso y poder aportar algo a desentramar los hechos. Pero no implica, por tanto, ni culpabilidad ni autoría de antemano.
Una vez imputada, lo normal es que el juez instructor tome declaración a la infanta y, valorando todas las circunstancias del caso, podrá decretar el sobreseimiento (firme o provisional) o transformar las diligencias previas en un juicio.
En definitiva, al imputado en un proceso penal se le atribuye en principio la realización o participación en unos hechos sancionables penalmente, pero no se le considera todavía autor de ningún delito: habrá que esperar al desarrollo del juicio para probar su inocencia o culpabilidad." elEconomista 03/04/2013
Sin embargo, el profesor Luís Roca especialista en Derecho Penal nos aclara: Una persona es acusada únicamente en el momento en que se haya determinado el objeto de la acusación y esto tiene lugar cuando el fiscal o la acusación particular solicitan la apertura del juicio oral me-diante el llamado escrito de acusación en el procedimiento abreviado (art. 781 LECr) o el llamado escrito de calificación en el procedimiento común (art. 650 LECr).
[...] aunque en términos coloquiales se suelen utilizar como términos sinónimos acusado e imputado, se debe ser consciente de la fase en la que nos encontramos y de las connotaciones que implican, a saber: una persona imputada o procesada es una persona que está siendo investigada, y una persona acusada es una persona que ya ha sido investigada y que va a ser o está siendo juzgada. Y, por supuesto, nunca debe uno olvidarse de que, hasta que se dicte sentencia, dicha persona, por mucho que haya sido imputada o acusada, sigue siendo inocente (art. 24.2 de la Constitución española).

De momento, ¿qué tenemos? Una infanta imputada. ¿Hasta dónde se tirará del hilo? No se hagan ilusiones. Se nos ha repartido pan en el circo, pero ya saben el refrán "pan para hoy y hambre para mañana".

lunes, 3 de diciembre de 2012

ACTUALIDAD


Cada vez es más difícil escribir artículos sobre actualidad y no es porque no haya temas a los que dedicar unas palabras, no. Lo que ocurre es que hablar de crisis, desahucios, manifestaciones, huelgas, mal gobierno, etc, es una tarea a los que muchos blogueros y articulistas se dedican y seguro que mejor que yo.
Esta semana me había propuesto escoger de entre todas las noticias escoger una y dedicarle mi artículo. Pero no he sabido que acontecimiento elegir.  Por ejemplo, de las visitas recibidas por el rey en la clínica donde se recupera de su operación de cadera, ¿qué puedo decir? nada que no me llene de furia. ¿Qué hace Urdangarín paseándose delante de las cámaras visitando a un suegro que debería haberlo desterrado hace mucho tiempo si no fuera porque él también ha pecado? Ante una monarquía que hace aguas por todas partes, ante la que el pueblo se siente inclinado a darle el pasaporte y ante la cual no se elevan pancartas de “Señor Borbón váyase” porque estamos más ocupados en resolver otras cosas más urgentes.
Podría hablar del recorte de las pensiones que Rajoy dijo que nunca haría pero que según él mandan las circunstancias. pero qué decir más de un señor que no ha cumplido sus promesas electorales y que se ha desdicho de todo lo que dijo que no haría. Es más de lo mismo.
Podría hacerlo también de las huelgas en sanidad, de los centros de investigación cerrados, de las múltiples manifestaciones que se produce antes los ojos ciegos y los oídos sordos de un gobierno que no se oculta de dar la espalda a su pueblo, cosa que sólo puede producir el estupor y la impotencia de que digas lo que digas y hagas lo que hagas es inútil. No importan las encuestas de popularidad como en Estados Unidos, aquí es la ley del yo mando.
Podría hablar también del famoso Banco malo que arranca su andadura, el banco a donde irán los activos negativos de los bancos pero en el que ya varias aseguradoras entre ellas Mapfre han decidido invertir. ¿Cómo? Que yo sepa los capitales privados invierten en algo de lo que esperan sacar beneficios. Si sacan beneficios es que los miles de pisos que van a ir a parar allí no se destinarán a viviendas de bajo alquiler o con opción a compra.
No quiero pensar, no quiero noticias. Todo me resulta igual de indignante, igual de triste. Todo me parece un inmenso túnel sin salida, oscuro como la noche, y los que estamos ahí dentro oímos mientras sufrimos las risas de los que están fuera.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL DÍA QUE SE PARALIZÓ EL PAÍS. 1

-1-

El presidente se levantó muy temprano, como siempre había hecho en su vida. Ya no recordaba ningún día en que se hubiera levantado más tarde de las siete. Apenas hizo ruido para no despertar a su esposa y se dirigió al baño para ducharse. Tras ello, entró en el vestidor y eligió uno de sus trajes grises. Bajó a desayunar, lo mismo de siempre y se preparó para salir.
Ese día le esperaba, también como siempre, una agenda muy apretada. Reuniones, conferencias telefónicas, firmas… Se puede decir que le gustaba esa vida, que le llenaba de orgullo haber llegado a la presidencia de su país y los sacrificios que ello conllevaba no eran nada con el grado de satisfacción personal que le producía.
Se puso la radio, le gustaba enterarse de las noticias antes de salir de casa y aún le quedaban unos minutos. Parece que había perdido la sintonía. Seguramente alguno de sus hijos había trasteado el aparato. Intentó buscar la emisora, pero nada más que ruido salía de aquel aparato. ¿Serán las pilas?
Probó entonces con la televisión, pero tampoco funcionada, nada en ningún canal, tan sólo el símbolo de la cadena sobre el silencio más absoluto. Esto sí que no era normal.
Salió al patio en busca de su coche esperando que su chófer estuviera esperándolo en la puerta como todas las mañanas. El coche estaba, pero el chófer no. Miró a su alrededor en busca de sus escoltas pero tampoco vio a nadie. Esto ya se estaba pareciendo a un mal sueño. Llegó a pellizcarse la cara para saber si estaba despierto o dormido. Entonces, echó mano de su teléfono móvil y llamó a “2”.
-¿Diga?- contestó tras tres tonos de llamada.
-¡Dos, por fin hay alguien ahí, me está pasando una cosa…
-No me digas nada, todo el  mundo ha desaparecido.
-Bueno, no todo el mundo, mis hijos y mi mujer sí están, pero mi chófer, los escoltas, la radio, la tele…
-A mí me ha pasado lo mismo. Mi marido y yo ya sospechábamos de nuestra cordura. Ahora mismo iba a llamar a “3”.
-Por malo que sea lo que pasa, por lo menos no soy el único y si funcionan los teléfonos, también habrá otras cosas que funcionen. ¿Nos reunimos en la sede?
- Yo creo que será mejor que nos reunamos en tu casa dada las circunstancias. Mientras llamaré a los demás y a algún contacto a ver qué pasa-dijo Dos.
-Bien, pues aquí os espero. No tardéis mucho que esta situación me está poniendo muy nervioso.
-Enseguida estoy allí.

Tras colgar, el presidente entró en casa y volvió a intentarlo con la televisión y la radio. Nada. Se sorprendió entonces de que tampoco habían aparecido por allí ni la cocinera, ni la criada, ni el jardinero… todas las mañanas los veía pululando por casa pero hoy no estaban allí. ¡Qué clase de sueño o broma macabra era ésta!
No sabía si despertar a su mujer y a sus hijos, todavía no era la hora de levantarse para ir a colegio.
Al cabo de diez minutos interminables Dos llegó a su casa conduciendo ella misma su coche.
-Veo que tampoco tienes ni coche ni escolta- dijo Uno abriéndole caballerosamente la puerta a Dos.
-Nada respondió ella, ni tampoco chacha ni niñera. Mi marido se ha quedado con los niños. He llamado a Tres y le he dicho que lo vaya pasando para que nos reunamos todos aquí. Lo más abrumador ha sido que no hay nadie por la calle. Todo está cerrado, hasta los bares; no hay coches particulares, ni autobuses, ni taxis, nada.
-¡Pero cómo es posible!¡Qué clase de broma es esta!- exclamó el presidente.
-Presidente, no creo que se trate de ninguna broma. Esto es una realidad. El país está parado.
-¡Pero eso es imposible!¡No se puede paralizar todo en un país! Nada me han dicho los sindicatos de una huelga y además habría servicios mínimos.
-Tres me ha dicho que esta noche se le había puesto el niño con fiebre y había llamado a su pediatra. El hombre al parecer no se encontraba muy bien, así que a través de su mujer le ha preguntado por los síntomas, ha hecho que la propia madre lo auscultase bajo sus indicaciones y le ha recetado un jarabe. Cuando su marido ha salido para buscar la farmacia de guardia, no ha encontrado ninguna abierta, pero había una indicación para un cajero farmacéutico en el cual uno mismo escogía el medicamento de una listas, tecleaba el código numérico, introducía el dinero y salía el medicamento como en una máquina de tabaco. Si el medicamento requería receta, había que pasar por el lector el código de barras, menos mal que para el jarabe no lo necesitaba.
-¡No me lo puedo creer!-dijo el presidente.
-Pues créetelo que es verdad- respondió Dos.
-Entonces, esto es más grabe de lo que creía.
-¿Ha llegado ya tu secretaria?
-¡Ostras no!¿Pero qué demonios está pasando aquí, no hay nadie, no funciona nada?¡Esto no puede estar pasando!

domingo, 15 de abril de 2012

Y MÁS REY




Yo no soy monárquica. Como aficionada a la historia que soy y sobre todo a la historia de España, es fácil adivinar porqué. Lamentablemente, los monarcas que hemos tenido han sido en su mayoría un lastre para el desarrollo de este país. Hemos tenido todo un variopinto abanico de estilos: absolutistas, fanáticos, locos, despreocupados, desinteresados, inútiles... Así pues, creo que puede comprenderse porqué en España hay bastante republicanismo.
Sin embargo, no es que podamos estar orgullosos de nuestras dos repúblicas, pues ambas fueron un desastre del 7 y no hubo manera de salir adelante con ellas.
Yo no soy monárquica pero me consideraba “juancarlista”, y creo que muchos españoles también lo son o lo eran, personas que también piensan que la monarquía no pero Don Juan Carlos sí.
Es fácil comprender porqué una persona es “juancarlista”. Al rey le debemos una transición imperiosamente necesaria y que tal vez sin su figura no se hubiera producido, al menos de esa manera. Había mucho que arreglar, mucho que cambiar y hacerlo de una manera civilizada era harto difícil. Sin embargo, lo conseguimos.
Lo de la detención del 23F también tiene su mérito y no es chico. El rey supo elegir el equipo ganador, y eso que le ofrecieron ser el nuevo Franco.
Durante años nos ha representado en el extranjero y dado una imagen de España más abierta, moderna. Ha intervenido en muchas negociaciones difíciles y ha “luchado” por este país.
Muchos de nosotros admirábamos su cercanía, su imagen paternal y protectora cuando ha tenido que acudir a los cientos de entierros de víctimas de accidentes, terrorismo, guerra.
Sabemos que es un “poco sinvergüenza”, pero el carácter español es consentidor de ciertas actividades, sobre todo masculinas. Y los hombres decían “qué tío” y las mujeres, “si es que es igual que el abuelo” también en tono maternal.
Mucho dijeron “pobre Sofía, pobre reina, las ha tenido que aguantar gordas” y admiraban a la reina como mujer discreta y abnegada de la que poco se sabía hasta que empezaron a salir biografías conmemorativas de sus 50 años, de sus 60 y que le han hecho flaco favor. Esa gran desconocida mujer de fuerte carácter creo que sí tenía, porque lo había vivido, la experiencia de la monarquía y también el rechazo de la misma en su país.
En los últimos tiempos, años ya, la figura del rey se ha ido deteriorando. Empezó a ser el blanco de chistes fáciles, sus despistes y su artrosis lo convirtieron en un humano enfermo. Las hijas le han salido rana. Y el príncipe, en fin, lo de Leticia arrancó una disparidad de opiniones. Muy bien que se casara con una plebeya, pero justo con una republicana, divorciada, atea, dicen que también a favor del aborto, cuentan de sus aventuras y de su adolescencia precoz... Que todo eso es estupendo para una joven de vida privada, pero no encaja en una que aspira a ser princesa y luego reina.
Eso es lo que tiene ser un modelo, una imagen, una representación, que lo que representa está y debe estar por encima de tus deseos.
El rey se fue a cazar elefantes a África. ¡Vaya! Es fácil matar a un elefante. Son animales grandes, muy grandes, con una cabeza enorme donde apuntar y acertar y que no suelen salir corriendo a no ser que les persigan depredadores no humanos. ¡Qué lástima!
No sé si es que el Rey dijo: ¡de perdidos al río! Lo que sí sé es que se ha cazado a sí mismo. Pero con su caída caen las demás fichas del ajedrez. Derrotado el rey, partida perdida.
A mí se me ha caído el “juancarlismo”, lo menos de un 5º piso. Pero sigo pensando que los españoles necesitamos más educación, más voluntad, más sentido de la responsabilidad, más hacer para el país que para mi bolsillo... Y vista la cantera política, ¿quién confía en el buen resultado de una República? 

* imagen de la página cucaluna.