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domingo, 15 de abril de 2012

Y MÁS REY




Yo no soy monárquica. Como aficionada a la historia que soy y sobre todo a la historia de España, es fácil adivinar porqué. Lamentablemente, los monarcas que hemos tenido han sido en su mayoría un lastre para el desarrollo de este país. Hemos tenido todo un variopinto abanico de estilos: absolutistas, fanáticos, locos, despreocupados, desinteresados, inútiles... Así pues, creo que puede comprenderse porqué en España hay bastante republicanismo.
Sin embargo, no es que podamos estar orgullosos de nuestras dos repúblicas, pues ambas fueron un desastre del 7 y no hubo manera de salir adelante con ellas.
Yo no soy monárquica pero me consideraba “juancarlista”, y creo que muchos españoles también lo son o lo eran, personas que también piensan que la monarquía no pero Don Juan Carlos sí.
Es fácil comprender porqué una persona es “juancarlista”. Al rey le debemos una transición imperiosamente necesaria y que tal vez sin su figura no se hubiera producido, al menos de esa manera. Había mucho que arreglar, mucho que cambiar y hacerlo de una manera civilizada era harto difícil. Sin embargo, lo conseguimos.
Lo de la detención del 23F también tiene su mérito y no es chico. El rey supo elegir el equipo ganador, y eso que le ofrecieron ser el nuevo Franco.
Durante años nos ha representado en el extranjero y dado una imagen de España más abierta, moderna. Ha intervenido en muchas negociaciones difíciles y ha “luchado” por este país.
Muchos de nosotros admirábamos su cercanía, su imagen paternal y protectora cuando ha tenido que acudir a los cientos de entierros de víctimas de accidentes, terrorismo, guerra.
Sabemos que es un “poco sinvergüenza”, pero el carácter español es consentidor de ciertas actividades, sobre todo masculinas. Y los hombres decían “qué tío” y las mujeres, “si es que es igual que el abuelo” también en tono maternal.
Mucho dijeron “pobre Sofía, pobre reina, las ha tenido que aguantar gordas” y admiraban a la reina como mujer discreta y abnegada de la que poco se sabía hasta que empezaron a salir biografías conmemorativas de sus 50 años, de sus 60 y que le han hecho flaco favor. Esa gran desconocida mujer de fuerte carácter creo que sí tenía, porque lo había vivido, la experiencia de la monarquía y también el rechazo de la misma en su país.
En los últimos tiempos, años ya, la figura del rey se ha ido deteriorando. Empezó a ser el blanco de chistes fáciles, sus despistes y su artrosis lo convirtieron en un humano enfermo. Las hijas le han salido rana. Y el príncipe, en fin, lo de Leticia arrancó una disparidad de opiniones. Muy bien que se casara con una plebeya, pero justo con una republicana, divorciada, atea, dicen que también a favor del aborto, cuentan de sus aventuras y de su adolescencia precoz... Que todo eso es estupendo para una joven de vida privada, pero no encaja en una que aspira a ser princesa y luego reina.
Eso es lo que tiene ser un modelo, una imagen, una representación, que lo que representa está y debe estar por encima de tus deseos.
El rey se fue a cazar elefantes a África. ¡Vaya! Es fácil matar a un elefante. Son animales grandes, muy grandes, con una cabeza enorme donde apuntar y acertar y que no suelen salir corriendo a no ser que les persigan depredadores no humanos. ¡Qué lástima!
No sé si es que el Rey dijo: ¡de perdidos al río! Lo que sí sé es que se ha cazado a sí mismo. Pero con su caída caen las demás fichas del ajedrez. Derrotado el rey, partida perdida.
A mí se me ha caído el “juancarlismo”, lo menos de un 5º piso. Pero sigo pensando que los españoles necesitamos más educación, más voluntad, más sentido de la responsabilidad, más hacer para el país que para mi bolsillo... Y vista la cantera política, ¿quién confía en el buen resultado de una República? 

* imagen de la página cucaluna.

sábado, 14 de abril de 2012

“LA MONARQUÍA SE CAE”


El título de este artículo no es que esté mal escrito, sino que he intentado hacer un juego de palabras. Ya sé que es el monarca y no la monarquía el que se ha caido y roto la cadera por tres sitios, aunque dicen que primero te rompes y luego te caes.
Que se cayó en Botsuana durante un viaje privado, me preguntaba qué narices haría en Botsuana. Ahora ya lo sé, ya se ha filtrado. El hombre estaba nada más y nada menos que cazando elefantes. ¿Pero es que ya se han desmelado del todo y se han decidido a cabar su propia tumba? ¡Es ya no hacen ni una bien! Muy mal lo de cazar elefantes, y fatal en estas circunstancias de crisis económica irse de safari. En eso invertimos nuestro dinero los españoles, será el pensamiento que tengamos muchos.
Y tan tranquilo sin ir a ver al nieto, como se quejan las mujeres de mi pueblo.
Primero, Felipe niño, al que la prensa gusta de llamar Froilan supongo que porque le da un tono un tanto ridículo, perdón por los Froilanes del mundo -que se sepa además que ese nombre le fue impuesto al ser los padres Duques de Lugo y ser éste el santo patrón-, digo, primero al chaval se le dispara la escopeta y cuando estaba con su padre y le deja el pie agujereado y ahora el abuelo vuelve a caerse.
De lo del niño he de decir que he leido barbaridades estos días como por ejemplo “qué lástima que no se lo haya dado en la cabeza y así un Borbón menos”. Vamos a ver, no seamos bestias. Borbón o no, es un niño. Nadie debe alegrarse de una cosa así.
Después de la irresponsabilidad del padre al permitirle usar una escopeta no autorizada para su edad. Pero no pongamos el grito en el cielo, en los pueblos por lo menos, siempre hay cazadores, y se sabe que de siempre los padres y abuelos han instruido a sus hijos y nietos en el uso de la escopeta. Que no esté permitido no significa que no sea casi una “tradición familiar” y tampoco exculpa de culpa al padre.
Cuántos han hecho el chiste fácil con aquello de que los Borbones y las armas no se llevan bien, sacando de nuevo a colación el fatal accidente del rey Juan Carlos cuando disparó a su hermano con resultado de muerte. Yo creo que eso no se supera nunca y que tampoco está bien que hagamos chistes con episodios de este tipo.
Pero es verdad que en estos últimos tiempos parece que la familia real está en una isla rodeada de cocodrilos. El desfalco de Urdangarin ha acabado de rematar la animadversión de muchos hacia la monarquía y no es para menos. Lo que ha hecho ese hombre y su esposa tiene un nombre, pero va más allá de la estafa, el robo o el desfalco, ha atentado directamente contra la imagen y credibilidad de la casa real y como no, de nuestro país.
Que el asunto lo sabía el rey y por eso la pareja se fue a Estado Unidos, no creo que nadie lo dude. Que este tipo se irá de rositas y que ella no pisará ni el juzgado, también lo creemos.
Pues miren, en este caos pienso que Urdangarin debería ser juzgado no sólo por sus delitos económicos sino por “atentar contra la institución monárquica y la imagen de España” igual que se les atribuyó en su día a radicales que lo proclamaban a voz en grito en sus mítines. Creo que debe acabar con sus huesos en la cárcel y que la señora debe ser condenada a devolver el dinero aunque para eso tenga que vender todos sus bienes e hipotecarse de por vida. Por supuesto nada de representación ni de vida pública, ella se lo ha buscado. Y además voy a añadir que el rey no debería usar sus influencias para que esto no se produzca, sino todo lo contrario. Urdangarin debe caer con todo el equipo y ser un ejemplo. Y es necesario porque los ciudadanos ya no creemos en nuestras instituciones ni judiciales ni políticas y necesitamos creer en algo.
En estos tiempos de crisis no podemos consentir que esto pase. Nos sentimos engañados, burlados, abandonados, estafados... No me extraña que se reclame la instauración de una nueva República.
Pero con todo el dolor he de decir que aunque pienso que la democracia, como decía Lincon es el menos malo de los sistemas y la República la mejor forma de gobierno, mucho me temo que los españoles seguimos sin estar preparados para ello y a la mínima la volveríamos a armar. Es sólo una impresión.

lunes, 26 de diciembre de 2011

EL DISCURSO DEL REY Y EL DESGASTE DE LAS INSTITUCIONES

Casi todo el mundo dice que no escucha el discurso de navidad del rey, pero luego se oyen comentarios, como siempre en los bares o autobuses. Es como si aceptar que te interesa lo que diga o lo que haga te convierte en un ser retrógada, ¡cómo!¿eres monárquico? No, no, qué va, por mí, si son una panda de chupópteros que viven a nuestra costa, etc. Pues verán, yo suelo escucharlo, también me río de vez en cuando con las imitaciones, a veces muy acertadas, y me gusta escuchar los comentarios de los tertulianos de la radio. 
Dicen que este año era muy esperado porque querían ver si se mojaba con lo del yerno. Unos han mostrado su conformidad cuando ha dicho aquello de que "la justicia es igual para todos" (aunque luego a muchos les ha venido la risilla típica de, sí, sí, para todos, pero este no pisará el talego...) si no lo pisa tal vez, y sólo tal vez, será porque nuestras leyes carecen en muchas cosas de sentido común, y te sale mejor desfalcar 2000 millones que robar 800€. Luego las críticas típicas de si ha sido blando en esto, que si ha dicho de más o de menos...
Yo del mensaje quisiera destacar sobre todo algo: El desgaste de las instituciones. Y es que con ese desgaste no estaba refiriéndose el rey únicamente a la Casa Real, sino a todo lo que representa el Estado en general. 
Es cierto. En España se están viviendo tiempos de reproche, intolerancia, crítica, malestar contra todo aquello que representa las reglas, las leyes, el gobierno. Mucha culpa la tienen los políticos, que en los últimos años nos han mostrado el lado más feo de la política: el arte de forrarse sin moral ni vergüenza, hasta con chulería.  Es como cuando aquel niño que de pequeño suelta su primera palabrota y todos le rien la gracia: ¡qué algo tan grande salga de esa boca tan pequeña! El nano en cuestión piensa que está diciendo algo gracioso y sigue, pero cuando deja de tener 3 años y tiene unos cuantos más, no hace gracia ninguna. 
La España de la picaresca hacía un guiño ante los primeros ladrones, llamémoslos por su nombre, que en cargos políticos especularon con cuanto pudieron y no sirvieron a la ciudadanía sino a sus intereses personales. Y además, curiosamente, en algunos casos se les premió con la reelección. 
Tenemos los políticos que nos merecemos porque somos nosotros los que los ponemos y los mantenemos ahí. Por tanto el voto es más útil de lo que parece. Y cuando algo no gusta, fuera, pero de verdad, no en el corrillo, sino en la urna. 
Todos los partidos tienen barro en sus zapatos y que tire la primera piedra quién no quiera reconocerlo que se le caerá encima. 
Respecto a la casa real. Yo no me considero monárquica, la república es para mí el mejor de los sistemas políticos, pero sí JuanCarlista. Opino que nuestro rey ha sabido representarnos con dignidad. Ha sido, hasta ahora, una casa sin escándalos, sin derroches y con un gran sentido de Estado. ¿Qué causan grandes gastos? No se crean, es decir, claro que producen pero no se va mucho más de lo que costaría tener un presidente más un primer ministro en una república. Todos con sus respectivas familias, sus chóferes, su vestuario, sus cenas de gala, sus coches, su servicio, sus guardaespaldas... Y si no fíjense en cuánto les ha costado Berlusconi a los italianos y, que además hay un primer ministro, que pocos saben ni quién es, pero que hace su función. 
ITALIA:
Presidente
Primer Ministro
Giorgio Napolitano
Mario Monti

Voy a ir más allá incluso, creo que los españoles somos incapaces de no tener una cabeza que represente al estado y que esté por encima de cualquier partido político. Y es una pena, sí, pero visto lo visto, sería una lástima que tratáramos de cargarnos una institución que de momento ha hecho bien sus deberes y cuyo heredero ha sido educado exclusivamente para esa labor, la de reinar un día.

sábado, 27 de marzo de 2010

EL REY Y LA LEY DEL ABORTO

He recibido en estos días un e-mail de esos reenviados y en el que una señora le dirigía una carta al rey de España explicándole porqué había tenido que retirar la foto que tenía de él y del principe de su "salita" al sentirse defraudada de que un católico confeso firme semejante aberración. Como la carta no tiene desperdicio, la reproduzco tal y como me llegó y me siento en la necesidad de dejar mi comentario al final.

Excelentísimo Sr. Don Juan Carlos I, Rey de España
Palacio de La Zarzuela-Madrid   
Majestad 
Siempre he considerado que la Monarquía podría ser un importante punto de equilibrio y reconciliación en esta España nuestra tan convulsa e irascible en no pocas etapas de su historia. Con esta idea, siempre he mirado a la Casa Real española con simpatía y afecto.
Por esta razón, fue para mí todo un honor y un privilegio formar parte de la tripulación de Iberia que le acompañó a Vd. y a la Reina Doña Sofía en su primer vuelo, ya como Reyes de España, a Roma.
La Casa Real  tuvo a bien hacerme uno de los regalos más bonitos y apreciados de mi vida: una magnífica foto de SS.MM. dedicada a mi persona, como recuerdo de aquel inolvidable viaje.
Algunos años después se repitió mi suerte, y volví a tener el honor de ser designada para acompañar a Su Alteza Real, el Príncipe Felipe, a Kourou en la Guayana francesa, para el lanzamiento de nuestro primer satélite espacial, el Hispasat. De ambas ocasiones, guardo documentos, anécdotas y fotografías que forman parte de un valiosísimo, para mí, archivo personal.
Sin embargo, hoy, me siento en la obligación moral de devolverle esa fotografía que con tanto cariño y orgullo he atesorado, y que, desde entonces, ha presidido un lugar preeminente en mi casa. Es, ésta, una decisión tomada con no poco dolor y mucha más decepción. Pero, mi hogar no puede estar presidido por la foto de un monarca, supuestamente católico, que avala, con su sanción, una ley desmedida sobre el aborto; una ley que desampara a la mujer; que desautoriza a los padres de menores embarazadas; que desvincula de toda responsabilidad a los hombres, y eso que dicha ley sale de un Ministerio de Igualdad; en definitiva, una ley que enfrenta media España con la otra media.
Alguien podría advertirme, con acierto, de que nuestra Constitución le obliga a firmar todo lo que salga aprobado del Congreso de los Diputados. Sin embargo, de la misma forma que Vd. ha sabido encontrar hábilmente, en otras ocasiones puntuales y no tan lejanas, algunos atajos para bordear asuntos que tampoco contempla la Constitución, ya podría haber aportado, ahora, esa magnífica habilidad para evitar esta ley asesina, que ofende la sensibilidad y la dignidad de tantísimos españoles.
Si ya Vd., en una desafortunada ocasión, sentó el precedente de elogiar la gestión y personalidad de un presidente de gobierno, como el Sr. Zapatero, que demuestra querer gobernar sólo para los suyos, y que ha polarizado peligrosamente a todos los españoles, como nunca había ocurrido en democracia; si Vd. se ha permitido introducir, durante un discurso navideño, aquello de “hablando se entiende la gente”, en relación con la vergonzante y traidora negociación entre nuestro Gobierno y ETA, ¿no puede, ahora, permitirse el manifestar su desacuerdo con esta Ley del Aborto? Cuesta entenderlo, créame.
Pues bien, con todo el respeto y la humildad que salen de la opinión de una simple mujer, que como yo se siente muy orgullosa de ser española, me permito indicarle que no pierda de vista el día que un gobierno antiespañol, como el actual, ponga en su punto de mira a la Corona, porque el Sr. Zapatero ya ha demostrado que no se le oscurece nada a la hora de dar satisfacción a los suyos “como sea”. Y entonces no tendrá en cuenta, como eximentes, estos reveses que Vd. está propinando a los que hasta ahora le apoyábamos.
Al final sería muy penoso que ocurriera con la Corona de España algo parecido a lo que motivó a Winston Churchill decir a su oponente, Neville Chamberlain: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra ... elegísteis el deshonor, y además tendréis también la guerra”. 
Por todo lo aquí expuesto, le reitero mi dolorosa decepción y mi obligación moral de devolverle una foto que ya no puede tener lugar bajo mi techo.

Respetuosamente
           Fdo.: Mª Belén López Delgado
Madrid, 8 de Marzo de 2010

¡Qué fuerte me parece! Ya veo que la gente que lo ha reenviado lo ve como la carta de una señora "con un par", pero a mi lo que me parece mentira es que haya todavía gente tan fanática en el mundo y que no sepa distinguir que el rey es rey y ese es su oficio y es Juanito en su casa y tiene sus ideas. Eso es completamente comprensible e inapelable en cualquier estado de derecho. El hecho de que haya una ley del aborto no quiere decir que todas las jóvenes vayan a abortar. Lo harán aquellas que lo harían igualmente con ley o sin ley, pero al menos con unas condiciones sanitarias seguras. Lo ideal, es, en esta época de tantas libertades, medios e información, que ninguna joven llegue a un embarazo no deseado y que tengan dos dedos de frente para darse cuenta que tener relaciones sexuales requiere también responsabilidad. Para la que no quiera hacer uso de esta ley y quiera tener el niño, siempre le queda darlo en adopción, hay muchas parejas que lo necesitan, o quedárselo y salir adelante.
Ahora, lo que si me parece mal es que se permita a una jovencita de 16 años que tome ella únicamente la decisión. O sea, que en este país no se puede beber ni comprar tabaco hasta los 18, pero sí se puede abortar. A eso si digo yo: ¡manda huevos!

PD: Me acabo de dar cuenta que además está firmada el 8 de marzo. ¡Vivan los derechos de las mujeres!