miércoles, 1 de agosto de 2012

EN ESTOS TIEMPOS CONVULSOS...

conviene recordar ciertas cosas, por eso me ha parecido adecuado incluir en mi blog este poema de Niemöller.

Desde la década de 1980, Niemöller es mejor conocido como autor del poema "Cuando los nazis vinieron por los comunistas, que trata acerca de las consecuencias de no ofrecer resistencia a las tiranías en los primeros intentos de establecerse. El orden exacto de los grupos y las palabras están sujetos a disputa, ya que existen muchas versiones, la mayoría transmitidas oralmente. Niemöller menciona que no se trataba originalmente de un poema, sino del sermón "¿Qué hubiera dicho Jesucristo?", pronunciado en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern (Renania-Palatinado, 
Alemania). Este poema se atribuye erróneamente, en muchos idiomas, al dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht.

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

martes, 3 de julio de 2012

TERESA FORCADES EN TV3


En catalán. Vale la pena escuchar a esta mujer.

ROJO ES EL COLOR


Muchos son los ciudadanos que se han quejado de estos días de fútbol , que se preparen porque de aquí a nada empiezan las Olimpiadas de Londres, después la Eurobásquet y los paralímpicos. Decían: idiotizados los tienen con eso para que no nos fijemos en lo que está pasando; otros decían que por un par de horas que se nos olviden los problemas; otros han dicho que con las primas que van a cobrar los jugadores , no es que se salvara España, pero se podría dotar mejor, por ejemplo, a protección civil y bomberos, dado que hemos tenido la desgracia en la Comunidad Valenciana de vivir el peor incendio en 20 años. Se ha criticado duramente a Rajoy por estar en Kiev viendo el partido en lugar de estar con Fabra, el presidente de la Generalidad Valenciana, aquí, a pie de fuego.

¿Saben? Creo que todos tienen razón. El domingo me encontraba yo, al igual que los otros días en que jugaba la selección española de fútbol, sentada frente al televisor con mis papas y mi cervecita esperando que ganara la Roja. Me lo pasé pipa porque el partido estuvo genial y al final ganamos merecidamente con un 4-0 para vergüenza de la pobre Italia, que jugó bien y que en este campeonato ha sido de los mejores equipos. No es que sea muy futbolera, pero me encantan las competiciones de la seleleccion. Durante el año no veo fútbol si no es una competición de este tipo. También sigo a la de baloncesto, a la que admiro profundamente, a Nadal cuando compite con ese estilo maravilloso o a Alonso aunque sea en el circuito de Fórmula 1 de mi ciudad y que tan cabraeada me tiene. Disfruto también de la vuelta a España de ciclismo... en fin, que en mi caso no se trata de fútbol, se trata de competiciones deportivas entre selecciones o jugadores que representan a un país, el nuestro.
En efecto, muchas quejas he oido de lo idiotizados que hemos estado con el fútbol, pero no he oido comentarios de los sábados o domingos idiotizados con el tenis, con las carreras de Fórmula 1, con las de motos... Resulta molesto especiamente el fútbol.
Y mucho se quejan también de que los futbolistas van a cobrar unas primas astronómicas, que por cierto no sé quién las paga, si la Federación Española de Fútbol o la Internacional. Mucho dinero gana Nadal cuando queda primero; mucho dinero cobra Alonso cuando gana;mucho dinero gana Pedrosa, etc. Y lo peor, lo que realmente me duele es que tributen en el extranjero y no ayuden con sus impuestos a su país, al que representan. Claro que, visto lo que hacen los gobiernos con nuestros impuestos no me extraña, pero su deber, como ciudadanos españoles, es cumplir con la Hacienda española, esa que dice:”España somos todos” y que ya sabemos que “menos algunos”.
Y puestos a hablar de gente que gana mucho dinero y tributa fuera e incluso tiene su domicilio en el extranjero con la excusa de ser “muy internacional” pero que cuando vienen cantan aquello de “yo soy español, español, español”, hablemos por ejemplo del archimillonario Julio Iglesias o de Alejandro Sanz y otros artistas de su mismo pelo. En mi opinión todos y cada uno de ellos actua mal cuando deja de ser español con su bolsillo.
Y con respecto a Rajoy, que no he acabado con él, creo que sí, que la gente que se queja lo hace con razón. Que debería haber estado en la Comunidad Valenciana junto con su compañero Fabra, interesándose, porque hay prioridades. También su Ministro de Justicia en aplicación a la Ley de Transparencia, debería estar mirando cómo hincarle el diente a la Federación de fútbol española con respecto a lo que ha hecho con las subvenciones estatales aparte de pagar viajes con la familia a sitios donde nadie jugaba excepto ellos.
Más agujeros. En este país empezamos a parecer una piedra pomez.

jueves, 28 de junio de 2012

CIRCO SIN PAN


No lo voy a negar, me siento triste. Tengo la sensación de estar en un país que se hunde literalmente en el barro. Es, como si no tuviera país, como si me hubiera quedado huerfana.
Hemos llegado a un punto en que los políticos no son de confianza y por lo tanto no nos representan. Aparecen por ahí algunas voces acusadoras queriendo devolver la fe pero como que no acaba uno de fiarse mucho. Hasta ahora se ha hecho buena la frase de “sólo hay dos clases de políticos: los que están arriba robando y los que están esperando a llegar para hacerlo”.
No creemos en la justicia, aunque como diría Sócrates, la justicia no es la que actúa mal, sino aquellos que la interpretan o la imparten inadecuadamente. Dejemos pues a la justicia en paz y digamos que no confiamos en el sistema judicial. Aunque se logre condenar a los desfalcadores, el delito de desfalco es muy inferior en pena al de robo, luego las leyes están mal formuladas, hay que cambiarlas para hacer que aquellos que más daño hacen (en cantidad y/o calidad) paguen más. Porque esa es otra. Nuestro sistema penitencario está encarado a la reinserción y no al castigo (ilusos). ¿Todavía seguimos pensando en que la reinserción es posible? Cuando a una persona se la encarcela, por ejemplo por un delito de drogas, se encuentra que en la cárcel hay también drogas, mafias que la controlan, contacta con gente conocida o nueva que luego le promete un trabajito de dinero fácil y cuando sale su realidad sigue siendo la misma. Para conseguir la reinserción es necesaria la reconversión de la persona y este es un proceso que debe contar con la aprobación y deseo del individuo, con una formación adecuada y con un cambio de entorno cuando salga.
No nos fiamos nadie, ni de nuestros jefes, ni de nuestros compañeros, ni de nuestros vecinos... porque el jefe un día te dice muy bien y al otro te tiene que despedir para ahorrarse costes, los compañeros porque se juegan su trabajo como tú y mejor que te echen a ti que a ellos y después lo siento mucho pero si te he visto no me acuerdo (cómo me acuerdo de Bretch, no me muevo hasta que no me toca a mí, el sentido de la solidaridad en el dedo meñique del pie), los vecinos porque siempre te están jodiendo con algo, aunque he de apuntar que yo por lo menos tengo un par de vecinos muy buenos.
Los amigos son los que se quedan contigo cuando no tienes nada que ofrecer. Tengo mucha suerte porque tengo muy buenos amigos, pero ¿cuántos pueden decir lo mismo?
El sistema educativo está hecho una pena. Los alumnos cada vez peor preparados. La explicación no está en que los profesores también están menos preparados, no, hay profesores muy bien preparados y además con vocación. En el fracaso se juntan muchas cosas como el hecho de que los niños lleguen mal educados a los centros en sus costumbres básicas (respeto por el adulto, por favor, gracias, permiso...), que muchos padres no puedan estar con ellos lo que necesitan porque están ocupados y dejen en manos de monitores de actividades extraescolares, canguros, abuelos... un tiempo precioso que no vuelve atrás. Una influencia hipernegativa de los medios audiovisuales y nuevas tecnologías donde se les transmite un modelo de persona triunfadora muy alejado de lo que debería ser, la masificación en las aulas, lo que hace que no se puedan atender las necesidades educativas correctamente. Pero no se preocupen, con los recortes nuestros hijos estarán más hacinados, los maestros sobrecargados, las academias desbordadas y eso si los padres tienen trabajo para pagarlas.
De la sanidad, no sé si hablar, porque aunque en mi opinión es dónde se han cometido más abusos, son miles los usuarios y los profesionales que sí hacen su labor eficazmente y de manera responsable. Si ahora que la gente tiene menos trabajo o gana menos, tiene que empezar a pagar por la sanidad esto será un cataclismo ya que suelen ser los ancianos los que más lo necesitan y viven de una pensión, o los enfermos crónicos en cuyas familias siempre hay un padre o una madre que dejan su trabajo para poder atender al enfermo. Además como decía un periodista el otro día, el copago ya existe, yo pago un porcentaje sobre el valor del medicamento y pago a través de mi nómina un porcentaje a la seguridad social para tener esos servicios. No es algo nuevo. Si además pago mis impuestos, ¿qué es lo que no funciona? Pues que no todos lo hacen ni lo han hecho.
Estos días me he estado fijando en los balcones de las casas. Al contrario que hace dos años cuando el mundial de Sudáfrica, ya no había tantas banderas españolas colgadas. Falta de afición. No creo. Más bien mucho de desengaño, de descreencia, de desilusión. ¿Por la selección? No, no es tanto por eso. Por el país. Y ahí duele.
Así que anoche, acepte “circo” como animal de compañía, saqué las papas y la cerveza, critiqué a del Bosque como buena española, dirigí el partido, maldije a los portugueses, especialmente a Ronaldo, y cuando ganamos lo puse en el facebook y en el twitter y acabé colgando la bandera del balcón (además es la única ocasión en que se puede colgar o decir ¡viva España! Porque si no hay partido y lo dices es que eres facha). Me pase 3 horas sin pensar en la hipoteca, en el trabajo, en el futuro de misa hijas, en las facturas...como intenta vendernos el hipócrita anuncio de Coca-Cola, aunque hoy haya vuelto a la realidad y siga andando apátrida y huérfana por la casa.

domingo, 17 de junio de 2012

LA FELICIDAD ES UNA ACTITUD


Hace años que le vengo dando vueltas al tema de la felicidad. Ha sido una constante en mi vida. Muchas veces me he sorprendido melancólica preguntándome ¿por qué no soy feliz? Al principio logré echarle la culpa a la sensación de soledad, debida seguramente a la falta de hermanos y de niños a mi alrededor. Pero de ello creo que saqué el beneficio de crearme un riquísimo mundo interior. Era capaz de pasar horas leyendo, luego escribiendo y eso me satisfacía enormemente.
En la adolescencia la infelicidad volvió al ataque pero también llegué a la conclusión de que era normal dado que estaba pasando por “el pavo” y no me aguantaba ni yo. Lloras por todo, te ríes por todo, te pones nerviosa, te llenas de inseguridades, tienes tus primeras ilusiones y desilusiones amorosas... ¿cómo te va a durar la felicidad mucho tiempo?
En mi juventud creo que fui bastante feliz, ya sabemos, la época universitaria, el conocer a los amigos que seguirán contigo ya toda tu vida, o esa suerte he tenido yo, más los que conservas de la infancia, las salidas nocturnas, los estudios, el sentirte sobre todo independiente. Porque sí, me sentía independiente a pesar de vivir en mi casa. En ella yo tenía mi propio espacio, mi habitación y el comedor que sólo usaba yo porque teníamos salita. Mi habitación era la parte íntima y el comedor era el sitio donde daba mis clases y me sacaba un dinerillo que me permitía no tener que pedir para mis gastos.
Los que me hicieron sombra fueron mis fracasos amorosos. Y es que me enamoraba mucho y muy en serio. Sí que tonteaba con algún chico de vez en cuando, cosa que satisfacía mi ego al sentirme gustada, pero si me decidía a salir con alguno, lo hacía de verdad. Por eso cuando mis relaciones se iban al traste después de dos años, o de año y medio... me quedaba tremendamente frustrada y dolida, como a todos supongo les ha pasado, y la ruptura siempre venía precedida del sentimiento de infelicidad.
Con el tiempo y la madurez que te da la vida he llegado a la conclusión, y me ha costado mucho debo ser algo zopenca, de que el estado de felicidad es muy frágil, son apenas momentos, por eso son tan preciados, a veces duran segundos, a veces horas, pero es imposible alargarlos más allá.
Para ser feliz tener otras personas con las que compartir es muy necesario y gratificante, pero lo que te hace ser feliz es tu disposición a serlo. No hay felicidad si te quedas esperando a que alguien te la proporcione, sobre todo porque ese alguien puede que no siempre esté contigo y, lo que es más importante, tampoco está siempre dispuesto a ser el payaso de circo que mantenga tu sonrisa en la cara. El otro, los otros, también necesitan sus momentos de felicidad, contigo o con los demás.
Así pues, concluyo que la felicidad es ante todo una actitud en la vida, una forma de ver el mundo e interpretarlo. Nada te hará feliz si no estás dispuesto serlo, ni el dinero, ni el amor, ni las cosas materiales. Ni la misma naturaleza con su inmensa belleza te dará la felicidad si no logras abrir tus ojos y tu corazón. Ser feliz es posible, pero no permanentemente, si no, no sería felicidad, sería rutina. 

viernes, 25 de mayo de 2012

CRISIS, ROBOS Y OTRAS COSAS DEL PERDER




Aunque un poco hartos ya de escuchar sobre la crisis, es inevitable porque la tenemos literalmente encima. Se siente, se palpa, te aplasta, te ahoga.
Analizando el tema hice un breve recorrido sobre la multitud de cosas de las que se está hablando ahora como provocadoras de la crisis. Ante el hecho de que se dé en todos los países occidentales se me ocurre que lo que ha fallado es el sistema económico: el capitalismo. Yo, que no soy economista más que a nivel de usuaria, me atrevo a opinar que el capitalismo es un sistema que se agota en sí mismo. Empieza bien, crece, se reproduce y se asfixia, y con él a todos los que vivimos dentro. Creo que ahora estamos en ese punto, el de la asfixia. Está claro que la culpa de ese agotamiento la tenemos todos en alguna que otra medida, es decir, tanto los que gobiernan como los gobernados. En los años de bonanza se nos hizo creer al populacho que podíamos ser ricos y llevar vida de tales. Esa época en las que un albañil ganaba más que un médico y que impulsó a más de uno a lanzarse al consumo de manera desorbitada: mi casa + el chalet y/o el apartamento en la playa + dos coches +vacaciones para todos a los sitios que nunca pude ir + salidas a comer, cenar, copas... Y siendo poco provisores cual cigarras, nos pilló el invierno lleno de deudas que no podíamos asumir. Ese fue un fallo garrafal del cual somos culpables todos los que hicimos algo parecido sin pensar en el mañana como hacían nuestros padres y abuelos. Esa burbuja no podía durar mucho, todas se inflan, suben y explotan.
En este país además, que está lleno de pillos, el sistema favorece el engaño y las trampas. Se ha abusado terriblemente de aquello que se nos ofrecía como si nunca tuviera fin. Ejemplos: estoy en el paro y no busco trabajo hasta que esté a punto de acabarse porque mientras vivo bien y hago chapuzas. No aguanto a mi jefe o a mi compañero de trabajo y me doy de baja y yo ricamente a cobrar mientras los otros siguen contribuyendo y pagando mi ausencia, médicos que dejan quirófanos vacíos por las mañanas y operan sólo de tarde porque cobran más o que meten por la seguridad social a amigos/as para hacerles una operación estética que no cabría de ninguna manera en la lista de operaciones necesarias. Personas que sacan recetas sin necesitarlas causando un gasto farmacéutico tremendo... Y a nivel político ya qué decir: endeudo mi municipio hasta más allá para quedar como un rey/reina haciendo obras faraónicas imposibles de sostener o amortizar, pringar además a proveedores que tardarán años en cobrar y quién sabe si la totalidad o los intereses de demora. ¿Para qué seguir?
Pero de todas las trampas y el pillaje también el gobierno es responsable. Hemos pasado por gobernantes nefastos que para nada servían de buen ejemplo, sino de todo lo contrario. El estado tiene mecanismos para detectar, para legislar, para corregir.
Si en un momento dado el ciudadano es incapaz de cumplir con las normas, el estado debe actuar y recordarle que vivimos en un estado de derecho sí, pero bajo unas normas consensuadas.
Pero claro, parece que si el estado actúa con el peso de la ley va en contra del pueblo y nos alzamos llamándolos fascistas y autoritarios. Ojo, que no soy partidaria de la violencia en absoluto ni del uso de la fuerza, y está claro que en algunos sitios se ha actuado de forma indiscriminada y alevosa contra manifestantes que se han visto envueltos entre los que siempre van a provocar y a reventar una protesta organizada y pacífica. No se puede ir por ahí quemando contenedores u otro material urbano que pagamos todos con nuestros impuestos, ni rompiendo los escaparates de las tiendas que ya están bastante apretadas o quemando los coches que nos topemos por delante cuando a lo mejor pertenece a una familia que lo necesita. Y aunque no lo necesitara. ¡Eso no se hace, caca! Hay una frase que me viene al pelo: quién tiene que utilizar la fuerza bruta es que no sabe hacerlo con palabras. Mala propaganda nos hacen los exacerbados con sus actuaciones.

Lo que ha pasado en este país con los bancos y al parecer en muchos más de otros países, ha sido de vergüenza. El rescate que se plantea para ellos lo es más. Los bancos son un negocio y si no saben llevarlo, quiebran como cualquier empresa. ¿Acaso el gobierno piensa rescatar a todos los negocios que se están hundiendo o se han hundido ya?
Lo que está pasando en este país con los chorizos de alto rango también es de vergüenza, porque a ellos no les mueve la necesidad sino la avaricia. Millones y millones “perdidos”, malgastados o en las manos de codiciosos que se han sentido por encima del bien y del mal. Los juicios que ya se han llevado a cabo y de los cuáles van saliendo indemnes consiguen que el ciudadano no tenga ninguna confianza en la ley. Todos creemos saber que nada les pasará o será mínimo y seguirán con sus millones robados y sus pensiones vitalicias de lujo.

Mientras las filas de parados se alargan, mientras las cifras de los niños que viven bajo el umbral de la pobreza crece, mientras las reformas laborales llevan al despido en lugar de fomentar el empleo, tenemos que tragar para no dejar de ser Europa.
¿Alguno de los cabezas pensantes que piensan que esto únicamente se resuelve apretando y asfixiando a las bases no se le ha ocurrido que habría tal vez que habría que cambiar el sistema en que vivimos? Y no, no estoy pensando en el comunismo ni mucho menos. Es totalmente inviable y sólo aplicable a pequeñas comunidades. Y la anarquía demuestra que los hombres, aunque racionales, son incapaces de actuar con racionalidad.
¿Es que no hay otra forma de salir de este agujero? Muchos economistas dicen que sí, que hay otras formas, pues quiero oírlas, por favor, y pronto.