martes, 20 de marzo de 2012

NIÑOS FEROCES, Lorenzo Silva


Acabo de terminar la lectura de Niños feroces, del autor Lorenzo Silva, para mí gran autor del que guardo muy buen sabor de boca de todas las publicaciones que de él he leido hasta ahora.
No sabía que el libro tratara del tema de los españoles de la División Azul y su papel tanto en Rusia, como después por su cuenta y riesgo en las filas alemanas. Yo me había quedado con aquello de que un maestro ayuda a un alumno a aprender a escribir, pasar de la página 15 a la hora de contar una historia. Me quedé con eso que es con lo que me siento más identificada: relación profesor-alumno, dificultad para alargar historias pero no de forma artificial, sino por no saber desarrollar como se debe... Y me encuentro con esta fascinante historia que para una chica de familia de exiliados y pensamientos de izquierdas ha resultado más que dura.
Primero, porque me sentía incapaz de empatizar con el personaje principal de la novela de Lázaro, el alumno, después, porque a pesar de todo yo intenté que mis prejuicios no me impidieran conocer, que no comprender, hechos que se produjeron, cosas que sucedieron y que todos nosotros deberíamos saber.
Me atrapó, aunque no podía leerla todos los días como suelo hacer con los libros que empiezo. Me la he dosificado.
Me gusta el recorrido que hace, como nos muestra que los hechos históricos están enlazados con el pasado, el presente y un futuro, pero también qué forma tan diferente de producirse o qué falsa apariencia la de las mal llamadas revoluciones actuales.
Si les gusta la historia, se la recomiendo. Si les gusta Lorenzo Silva, también. Si aún no lo han leído pero quieren conocerlo, yo les sugeriría que escogieran primero otras obras de su ya larga bibliografía (http://lorenzo-silva.com).
Les puede gustar más o les puede gustar menos, pero nunca les dejará indiferentes. 

J. EDGARD, la película.



Fui a verla al cine de mi pueblo, el que tenemos la suerte de conservar, porque, ya me dirán en cuántos pueblos sigue habiendo cines. El cine está bien, proyecta en formato digital y vale casi la mitad que los cines de la ciudad, anque eso sí, las butacas no son las de Kinépolis.
No sabía que era una película de Clint Eastwood, uno de mis actores y directores favoritos. Es un hombre que, a mi parecer, se ha ido volviendo no bueno, buenísimo, con el paso de los años.
Por eso luego no me extrañó que me gustara tanto la película. Muy bien dirigida, con gran cuidado en la ambientación, en los diálogos. Mágnífico di Caprio, anque no sea de mis actores favoritos, pero me ha demostradop en más de una ocasión que ya está lejos de aquel muchacho atrapa jovencitas y que es capaz de hacer papeles estupendos.
Me encantó su caracterizacion y el gesto de la cara, muy exacto al del verdadero Hoover.
La película, por lo demás, creo que agradará sólo a aquellos que tengan interés por la historia de este personaje o de esta época de la historia de los Estados Unidos.
J. Edgar tiene miga. No es sólo el impulsor del FBI sino es un hijo propio de su tiempo: anticomunista en la época en que la revolución bolchevique triunfaba en Rusia y en EEUU se temía por su expansión. Ultrapatriota, racista, clasista y cómo no, moralista hipócrita, como tantos a los que les ha tocado vivir su homosexualidad como una vergüenza. Un hombre que creo que ni siquiera se qureía a sí mismo, sino a su imagen, a su creación. Una madre autoritaria, conservadora y protectora. Uff!
Pero más allá de todos estos excesos que, repito, hay que situar en un contexto, están los otros logros que hoy en día suponen un avance enorme para el esclarecimiento de delitos, como los bancos de huellas (ahora ya ADN) o la clasificación de archivos de documentación.
No olvidemos la crítica siempre sutil y a veces descarada de Eastwood al sistema, la corrupción y los excesos políticos (Kennedy, Nixon), la utilización de la información como poder (el propio Hoover), y es que sobrevivió a 7 presidentes, convirtiéndose en la pesadilla de algunos de ellos. 
Un guapísimo Armie Hammer como el compañero y amante de Hoover, quién ya destacó por su trabajo interpretando a los gemelos Winklevoss en la premiada película La red social recibiendo el aplauso de la crítica la cual le convirtió en uno de los actores revelación del año en Hollywood. Fue nominado al premio Actor Más Prometedor de la asociación de críticos de cine Chicago Film Critics Association y ganó el premio a Mejor Actor de Reparto de la Toronto Film Critics Association.
Una casi irreconocible Naomi Watts tras su maquillaje y que tiene ya una larga filmografía más que destacable.
En fin, se la recomiendo, aunque sea sólo por darse el lujo de ver una buena película al estilo más clásico.

jueves, 1 de marzo de 2012

MARÍA DUEÑAS: TIEMPO ENTRE COSTURAS


Uno de los libros que cayó estas navidades fue éste de María Dueñas, Tiempo entre costuras. Lo había visto durante meses en los escaparates de las librerías y en las listas de los más vendidos, hasta alguna amiga me lo había recomendado, pero dos cosas me alejaban de comprarlo: una, el precio, no había manera de que lo bajaran o por fin lo pasaran a edición de bolsillo; otra, el hecho de que se hubiera convertido en un superventas. Dudo mucho de los superventas, con frecuencia me he encontrado que son libros como de manual, hechos a propósito para ser vendidos. Tienen los elementos adecuados para captar la atención y es la fácil lectura, el amor, la aventura y algo de misterio.
No negaré que en el libro de María Dueñas se encuentra todo eso, pero ha resultado para mí una agradable sorpresa. Leyendo su biografía veo que es profesora universitaria y que ésta es su primera novela. En el libro no sólo se cuentan las aventuras y desventuras de una joven costurera sino que en él hay mucho más, hay historia y además, bien documentada. La parte final donde dice qué fue de cada uno de los personajes reales no tiene desperdicio. La bibliografía utilizada tampoco.
Trata además de una parte de nuestra historia, la guerra civil, pero muy poco tratada, la de los habitantes del protectorado español en Marruecos.
Me ha encantado reconocer paisajes, personajes, hechos. Me ha divertido porque Sira, la protagonista, hace bueno aquello de que “la ignorancia es muy atrevida”. Me ha conmovido cuando toca el lado más oscuro y triste de aquel episodio.
Así que la recomiendo, vale la pena leerla.
Espero que su autora nos sorprenda nuevamente con otra novela tan interesante como esta.  
Para los menos lectores, que sepan que en Antena 3 compraron los derechos y están grabando. Espero que la serie esté a la altura. Lo malo de leer la novela primero es que ya me he hecho una imagen de los personajes y sólo espero que concuerde con la de los actores elegidos.
¡Feliz lectura!

martes, 21 de febrero de 2012

LA CHICA DEL WHATSAPP



Era 13 de febrero, lunes, noche, un día antes de que los adictos a San Valentín se intercambiaran sus regalos, postales, cenas... Porque era lunes y porque no era 14 me sorprendió encontrar restaurantes abiertos y parejas cenando en ellos.
A nuestro lado, yo iba con mi marido, había una pareja joven. Ella miraba la carta y recomendaba, hacía sugerencias a su compañero describiendo los platillos con detalle como si ya los hubiese probado todos. Él, miraba su móvil y “whatseaba” (¡vaya palabro que acabo de poner!). En fin, sigo. Ella le increpa y le dice, si sigues con el móvil me voy a poner yo también, y suelta una risilla ligera queriendo ser pícara. Comen, beben, apenas hablan. El chico acaba y vuelve al móvil y ella por distraerle, le ofrece su boca. Él se entrega al ofrecimiento y por un minuto parece que sí existe una relación entre ellos. Me imagino que como no quería ser tratado de nuevo como un niño chico, en lugar del móvil coge la carta y empieza a mirarla, entreteniéndose en las fotografías de los abundantes platos. Ella entonces se entrega a su móvil, acaba de recibir un whatsApps. ¡Mira cari, qué bonito! Me lo ha mandado fulanita, ¡ay! ¡pero qué bonito! escucha lo que dice:”.......” Y el chico sigue con la mirada clavada en la carta.
Me levanto porque mi pareja ha ido al baño y ya nos disponíamos a salir. No crean que puse oreja descaradamente, es que las mesas estaban tan juntas que nos podíamos tocar. Me quedo de pie, mirándola y un impulso me hace decirle:”No te lo creas todo”. Y ella levanta la vista y me dice: “No, si ya”.
Me voy sonriendo malvadamente. Y a ver, ¿por qué tenía yo que decirle nada?¿qué me da derecho? Sólo porque me dé cuenta de que eran dos destinados al fracaso como pareja porque nada del uno interesaba al otro, eso, no me da derecho. ¿Qué culpa tendrá la chica de que yo sea una exiliada del paraiso?

Amaral - Cuando Suba la Marea

viernes, 17 de febrero de 2012

48.000€

Escucho escandalizada en Radio5 que el Gobierno Vasco pagará este año 48.000€ por las clases de euskera del Lehendakari Patxi López, 8000€ más que el año pasado. Al parecer cuestan ese pico porque el profesor, de una excelente y renombrada academia, ha de estar a plena disposición e incluso viajar con presidente del País Vasco si es preciso. Claro, ahora lo entiendo todo.


¡Qué puñetas! Lo único que entiendo es que los políticos no tienen vergüenza. Que Patxi López sepa euskera me parece muy bien, pero que se lo pague de su bolsillo. ¿Por qué ha de pagarlo el gobierno vasco? Y miren que a mí en teoría no me afectan los gastos de allí sino los de mi Comunidad, que es la Valenciana (casi me da vergüencilla decirlo, pero la tierra no tiene la culpa de sus gobernantes, aunque sí sus votantes).

O sea que los vascos le pagan las clases cuando hay miles de familias que no llegan a fin de mes, que no le pueden pagar una clase de refuerzo a sus hijos, o una universidad, cuando tenemos que apretarnos el cinturón.

Y es que esto es un ejemplo más de derroche, de falta de solidaridad, de compromiso, de decencia al fin y al cabo. 48.000 eurazos es mucho más de lo que ganamos entre mi marido y yo al año y hay que pagar hipoteca, letra de coche, agua, luz, gas, teléfono, comida, seguros, transporte, libros de las hijas... ¡ME PONGO MALA!

martes, 31 de enero de 2012

DE LA JUSTICIA Y OTROS SINSABORES

Por Platón sabemos que a su maestro, el viejo Sócrates, lo condenaron a muerte durante el periodo democrático en Atenas. Sócrates era un gran filósofo, aquél que dijo "Sólo sé que no sé nada" para mostrar al mundo que el que sabe no necesita anunciarlo y que todo sabio está dispuesto a aprender algo nuevo cada día. Pues bien, como digo, Sócrates fue condenado a muerte principalmente por sus enemigos, los cuales temían que se metiera en política y les quitara el puesto. Fue acusado de tres delitos que no eran tales y que por supuesto, aunque lo hubieran sido,  no merecían la pena capital. 
Sus alumnos y amigos cuando acudieron a su celda para despedirse, le propusieron fugarse, cosa a la cual el filósofo se negó: No puedo ir en contra de lo que siempre he predicado, el respeto a las leyes. Si salvo la vida me traiciono a mí mismo. Pero maestro, alegaron, es que se te han condenado injustamente, las leyes han sido injustas contigo. Os equivocáis,  contestó Sócrates, pues no son injustas las leyes, sino los hombres que las manejan.
Aparte de esta pequeña aportación sobre la vida de Sócrates, si queréis saber más de él leed a Platón, su discípulo, lo que me trae recordar sus palabras es esa observación tan sabia: las leyes no son ni justas ni injustas, son justos o injustos los hombres que las interpretan, los que legislan, los que las aplican. 
Así pues, lo primero que deberíamos hacer es tener unas buenas leyes, unas leyes consensuadas de acuerdo con los tiempos que vivimos y que respondan a una realidad social y a aquello que el pueblo reclama, porque al fin y al cabo, somos nosotros los que determinamos qué es lo bueno y qué es lo malo.
En segundo lugar, deberíamos tener unos buenos jueces, unos buenos abogados y unos buenos fiscales. Usar la ley como procede y no según conviene.
Creo que a pesar de que ya hace años que los jurados populares funcionan, no estamos preparados en absoluto para serlo y que sólo llegaremos a estarlo si desde pequeños se nos hace conocer la ley y el valor de ésta, así como el respeto a las normas y su indiscutible cumplimiento. 
Intentar que eso funcione en España es tarea ardua, cuando hacemos un guiño al niño cuando cruzamos en rojo los semáforos "vamos que no viene nadie", cuando vamos a más velocidad, cuando decimos "rojo parar, verde pasar y naranja acelerar." Y la que más me gusta: "Las leyes están para saltárselas". No señor, las leyes están para cumplirlas, porque si las hemos hecho es porque consideramos que las cosas deben ser así.
Los valencianos hemos acudido estupefactos a la sentencia que exime de culpa alguna al señor Camps, expresidente de la Comunidad Valenciana. A mí me da que a la hora de tomar una decisión, más que fijarse en sí este señor se había saltado las leyes a la torera y se había beneficiado de su cargo, en el fuero interno de cada uno de los miembros del jurado y otros muchos ciudadanos que no estaban en la sala, el rasero para juzgarlo ha sido: "Pero si eso lo hacen todos, todos los políticos reciben regalos.""Si yo estuviera en su lugar hubiera hecho lo mismo" y otras frases parecidas. 
Esa forma de pensar es la que nos ha llevado y nos llevará a levantar la mano ante cualquier tipo de pillaje. Admiramos al Dioni que tuvo "un par", nos reimos con las hazañas de otros mindundis que logran saltarse lo establecido. Si tenemos por modelo a los mangantes, ¿qué clase de dirigentes pondremos en el poder?
Se nos ha explicado que la figura de la justicia lleva los ojos vendados para no hacer distinciones y que todos sean igual ante la ley y la balanza para que todo juicio sea justo. A la justicia española se le ha quedado adherida la venda en los ojos y no es que no haga distinciones, es que no ve, y a su balanza se la ha manipulado para engañar a la diosa, que ahora sí, ciega, no ve que no hay la misma cantidad en un plato que en el otro. ¿Habrá algún alma capaz de remediarlo?